Santiago (ciudad)

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Comparto hoy con vosotros estas tres fotos de entre las que tomé en Santiago de Compostela hace un par de semanas. Aprovechando que estábamos pasando unos días de descanso por Galicia, nos escapamos a pasear un par de días por allí, y coincidimos con miles de peregrinos que terminaban su camino esos días.

La verdad es que, a pesar de la multitud que nos encontramos, la ciudad seguía siendo agradable y todavía puedes encontrar imágenes que reflejen tranquilidad. La única pega fue que hizo sol… Santiago es mucho más interesante con tiempo gris o incluso lluvia.

Si os gustan las fotos, podéis encontrar el resto en este álbum de Flickr.

La casi omnipresente catedral
Un poco de soledad aún es posible
La plaza de las platerías (vista de otra forma)

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Categorías:Fotos

¿Alguien ha visto mi tren?

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Acabo de leer una noticia que me ha dejado estupefacto (qué bonita palabra, “estupefacto”): Viajeros de un tren de Barcelona a Milán se despiertan en Zurich. La situación parece tan absurda que me la imagino dentro de una película de los hermanos Marx…

¿Os imagináis las caras de esos aguerridos (otra bonita palabra) viajeros cuando se bajen del tren, todavía con las legañas puestas, y comiencen a ver carteles en alemán? ¿Cuál sería su primer pensamiento? Imagino que sería pensar que se habían equivocado de tren, claro… pero el billete lo pondrá bien claro: Barcelona –  Milán… y en Milán hablan (y escriben) en italiano (o al menos eso fue lo que me dijeron en la agencia de viajes)…

Parece que todo se ha debido a que algún intrépido francés (cómo no…) se equivocó en el cambio de Lyon y “traspapeló” algunos vagones del tren por la vía que no era… pues anda que no hay tiempo entre Lyon y Zurich para darse cuenta del error (según Google son más de 400km)…

Afortunadamente, el conductor del otro convoy (parece que en Lyon el tren se separa en dos, uno para Zurich y otro para Milán) sí se dió cuenta, y cambió de ruta, porque si no, el follón habría sido doble. ¿Y por qué el otro conductor no hizo lo mismo? ¿Estaría durmiendo? ¿O igual es que no distingue las estaciones italianas (con nombre italiano) de las suizas (con nombres franceses y/o alemanes)? Pero bueno, seguro que si tienen buenos sindicatos, salen de rositas…

Parece que les devolvieron a su destino correcto en autocar y hasta van a devolverles el dinero del billete… digo yo… pero, ¿es suficiente? ¿y el día de vacaciones o trabajo que han perdido? ¿y si han faltado a alguna reunión importante y su empresa ha tenido un impacto económico? ¿y si han perdido una noche de hotel que tenían pagada? ¿y si no han podido llegar a una boda (bueno, en este caso, estarán agradecidos)?

No sé, cualquier día me pierdo yo también y en lugar de llegar al trabajo lo mismo termino en casa… siempre puedo decir que unos obreros cambiaron un cruce de la M-40 por error…

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Google ya me debe un café

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace unos tres meses que comencé a escribir en este blog, y, como habréis observado quienes os dejéis caer por aquí de vez en cuándo, acabo de poner publicidad (bueno, más bien diría que he dejado que Google ponga publicidad).

He de reconocer que me lo pensé bastante antes de decidirme, y aún ahora no tengo claro que la vaya a mantener… Lo cierto es que no me apetecía (ni me apetece) nada “guarrear” la página con anuncios que no puedo controlar; no me parece coherente que si escribo un artículo criticando, por ejemplo, a la banca, vaya Google y me calce un anuncio de un banco o de un prestamista, por más adecuado al contenido que les pueda parecer… pero, claro, la simplicidad de gestión que ofrece Google tiene estos inconvenientes que debes aceptar si decides entrar a su modelo; la alternativa es buscarte tus propios anunciantes, con el esfuerzo que eso requiere.

Por otro lado, tampoco creo que, con el volumen de visitas que tiene el blog (y subiendo), el tema me dé como para que me merezca la pena, económicamente hablando. Al ser Google quien decide cuánto me paga por click, tampoco tengo capacidad de decidir si un anuncio me resulta rentable o no…

Pero, después de leerme algún que otro tutorial de AdSense que os recomiendo, con indicaciones claras de cómo manejarlo, qué hacer y, sobre todo, qué no hacer, me he decidido a probar. No me ha supuesto prácticamente ningún esfuerzo, no me ha impactado apenas en la estructura o la imagen del blog (no he habilitado la publicidad con imágenes) y hasta ahora (algunas semanas después) me ha generado ingresos como para pagar uno de los múltiples cafés sobre los que he ido construyendo este blog.

No sé si dentro de unos meses mantendré la publicidad o no. Obviamente, éste sigue siendo un blog “sin ánimo de lucro”. Ni vivo, ni creo que viviré nunca de los ingresos que me genera; su objetivo es más bien servir de válvula de escape a cierto “gusanillo” inquieto que se mueve por mi cabeza y que de vez en cuando me hace ponerme mínimamente creativo.

Pero si, de tanto en tanto, me paga un café, me lo tomaré a la salud de todos aquellos que habéis visitado mi blog, hayáis clicado en la “publi” o no…

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Huelga de multas caídas

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace unos días despotricaba en este mismo blog contra los controladores y sus maniobras más o menos ilícitas para presionar al gobierno y conseguir mejoras laborales. Hoy vuelvo a escribir sobre movilizaciones sociales, pero esta vez para apoyarlas…

Me refiero a otra situación irregular de la guardia civil y algunas policías locales, por la cual ha descendido drásticamente el número de multas impuestas en las últimas semanas. Por supuesto, los implicados lo niegan (obsérvese la similitud de sus argumentos con los de los controladores aéreos)…

Aunque la situación es bastante parecida al caso de los controladores, sus efectos no lo son… ni mucho menos. En lugar de sentirnos rehenes de un grupito de señores a cargo de permitirnos, o no, salir de vacaciones, más bien nos sentimos liberados… es casi como si hubieran abierto el puño y hubiéramos escapado. Hala, parece que ya podemos correr todo lo que queramos en carretera, adelantar donde nos dé la gana, aparcar de igual forma y consumir las sustancias que consideremos apropiadas a cada situación… campo libre a los nuestra irresponsabilidad individual…

Y, además, parece que esta actitud no está teniendo ningún impacto en la sociedad (ha subido el número de accidentes en carretera, pero el gobierno niega que tenga ninguna relación con este conflicto), pues miel sobre hojuelas… de todas formas, ante esta situación, alguien debería plantearse las dos cuestiones siguientes:

  • Si es verdad que la reducción de multas no tiene efecto social, ¿qué sentido tenía la situación en la que sí se ponían multas? ¿tienen las multas un efecto disuasorio real o son sólo un método recaudador?
  • Si no es verdad que la huelga está teniendo nulo efecto social, ¿no debería sentirse alguien responsable de alguno de los últimos accidentes en carretera?

Y a todo esto, casi nadie habla de los orígenes del conflicto, qué se pide, qué se ofrece… el porqué (bueno, en estos casos, casi nadie habla nunca de los orígenes de los conflictos, sino más bien de sus efectos). Da igual… lo apoyamos… y apoyamos la lucha de estas personas por conseguir unos objetivos que seguro que son razonables, sean los que sean… a resistir y a seguir en la lucha mucho, pero que mucho tiempo.

Y nosotros que lo veamos.

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Argentina no debe de ser Maradona (afortunadamente)

23 agosto, 2010 1 comentario

Supongo que todos coincidiremos en que si hay una persona (o personaje) que esté generalmente asociado a la imagen de Argentina fuera de allí ese es Maradona. Y también coincidiremos en que cuando se dan estos estereotipos es tanto para bien como para mal… y en este caso, creo que es sólo para mal.

No soy argentino ni he estado allí (desafortunadamente), aunque sí he conocido a algunos argentinos fuera de su país; también conozco a personas que han estado temporalmente en Argentina. A través de todos ellos y de noticias que nos llegan, tengo la impresión de que en Argentina se venera a Maradona. No sé si es totalmente cierto, ni si es tanta la veneración y reverencia como para que se le trate de “dios”. De ser así, como generalización, me parecería bastante lamentable.

Creo que nadie puede discutir que Maradona fue un interesante jugador de fútbol, que consiguió bastantes éxitos, tanto con los diferentes clubes por los que anduvo como, principalmente, con la selección argentina. Posiblemente uno de los “tres grandes” (Pelé, Maradona y Cruyff)… bueno, ¿y qué?

Recordemos que este personaje terminó sus días como futbolista de élite con un escándalo de dopaje por cocaína… vaya, no me parece un gran ejemplo para un país. Recordemos que luego se dedicó a dilapidar su fortuna con compañía femenina, comida en (gran) abundancia y drogas (supongo que también en abundancia), actitud que terminó con él en el hospital, gordo como una de aquellas pelotas que él tanto quería y tan bien manejaba. Cuando todos le dábamos por muerto (vivía rápido, pero ni siquiera hubiera cumplido con aquella máxima de Jim Morrison de hacer un cadáver bonito), va y resucita… y se va a Cuba, a pasear su inmensa persona por supuestas clínicas de desintoxicación (recuerdo un vídeo grabado por entonces en el que se le veía con una o dos putas a través de la ventana de su hotel)…

Bueno, la cosa no hubiera pasado de una anécdota, si a este indolente no se le hubiera pasado por la cabeza dedicarse a ser ¡¡seleccionador de fútbol de Argentina!! Y alguien decide que, a pesar de su prácticamente nula experiencia como entrenador, pesa más la imagen que los conocimientos… y que ya compensarán con un cuerpo técnico competente sus abundantes carencias. La broma estuvo a punto de costarle a Argentina no clasificarse para el último mundial, además de la depresión perpetua de Messi y una vuelta más que prematura de Sudáfrica.

Y, claro, todo esto aguantando sus aires de superioridad, su diarrea verbal y su furia contra cualquiera que se atreva a discutirle mínimamente. Parece que este capítulo está ya cerrado y Maradona ha dejado de ser el seleccionador de Argentina… mejor para Argentina, peor para el resto de selecciones que volverán a encontrar en esta selección a un rival serio.

Supongo que, al final, nosotros, los pobres mortales, somos en parte responsables de que todos estos “astros” vivan endiosados y se crean seres por encima del bien y del mal. Al final, personajillos como Maradona son manipulados por otras personas, más inteligentes y, seguramente, con peores intenciones. Por eso creo que es tan importante desmitificarles: Maradona, lo único que sabía hacer, era dar patadas a un balón… sí, entretenía, pero, vaya, tampoco tanto, ¿no? Estoy seguro de que Argentina puede encontrar otros iconos bastante más interesantes en los que fijarse y a los que seguir.

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9 agosto, 2010 1 comentario

Como casi todos los dichos populares, el que da título a este post está cargado de razón. Lo que es de todos, no es de nadie. Así imagino que piensan una parte (no sé si grande pero sí al menos muy visible) de los gestores públicos que tenemos.

Creo que todos los que no hemos sido ni probablemente seamos nunca funcionarios hemos tenido alguna vez en la cabeza los típicos tópicos referidos a este colectivo: que no trabajan lo suficiente, que abusan de sus extraordinarias condiciones laborales, que ya nos gustaría que alguien los “metiera en vereda”, que no tienen suficientemente interiorizado quiénes somos sus clientes, que a ver cuándo desarrollan de una vez la e-administración para no tener que verles más…

Bueno, tampoco comparto completamente estas ideas, o al menos no las comparto como una generalidad aplicable a todos los funcionarios. Sí que es cierto que, en mi opinión, las condiciones laborales de este sector hacen muy difícil luchar contra los abusos que, por supuesto, existen; abusos de gente que no hace su trabajo y abusos de funcionarios que no tratan correctamente a sus clientes (nosotros). También es cierto que estos abusos al final manchan la imagen de todo el colectivo que, y esto sí que creo que es una generalidad, los consiente (aquí podríamos incluir también el papel jugado por los sindicatos, protegiendo a trabajadores que abusan a costa del resto).

Y esta mala imagen es también responsabilidad, quizá en mayor medida si cabe, de muchos de los gestores que se encargan de hacer funcionar los distintos servicios públicos (en el chiste de arriba, ¿quién tiene más culpa, los dos señores que no hacen nada, o su supervisor que se lo consiente?). Estos gestores parecen a veces más interesados en una posible carrera política, o en una segunda vida laboral en el sector privado, que en optimizar el servicio público que se les ha encomendado. En la empresa privada esta actitud terminaría con estas personas en “la rúe”, sin más contemplaciones.

Necesitamos, urgentemente, optimizar el sistema público (a cualquiera de sus niveles: local, autonómico o estatal) para evitar que nuestros amables políticos sigan cayendo en la tentación de reducir costes a base de recortar (en general… cualquier cosa…), en lugar de buscar soluciones más complejas, pero más eficientes (y duraderas). Y estas iniciativas deberían surgir del propio sistema público, tal y como se hace en la empresa privada. No estoy pensando, ni remotamente, en reducir puestos de trabajo (aunque seguramente se pudiera aplicar alguna reducción sin gran impacto en el servicio), sino en optimizar la distribución de funciones entre los trabajadores, y exigirles un rendimiento acorde a su posición. Estoy pensando en potenciar la retribución variable, en base a rendimiento y objetivos cuantificables en todo el sector público. Estoy pensando en que todos, gestores y trabajadores, desempeñen sus funciones con eficiencia

Pero, claro, para eso tenemos que comenzar a ver el bien común como lo que en realidad es: un bien de todos.

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Prohibido (no) prohibir

9 agosto, 2010 Deja un comentario

Tengo la impresión de que cada vez que leo la prensa me encuentro con más críticas al hecho de que algún gobierno prohiba cosas. Parece cierto, lícito, entendible, que algunas de las cosas que se prohiban nos resulten más o menos adecuadas, o estemos más o menos de acuerdo con ellas… pero de ahí a retirar al gobierno (cualquier gobierno) la legitimidad para prohibirlas, hay un trecho… los dos ejemplos recientes en los que estoy pensando son la cuestión taurina catalana y la ley anti tabaco.

Lo curioso (bueno, más bien lo humano) es que muchas de las personas que ahora se levantan contra la capacidad del parlamento catalán para prohibir las corridas de toros o del gobierno para prohibir fumar en lugares públicos, no han tenido la misma energía para levantarse contra, por ejemplo, la prohibición de consumir alcohol en la calle (la “ley antibotellón”), o cuando se ha retirado la prohibición del aborto, por ejemplo. Claro, con una están en desacuerdo, pero con las otras no… curioso (humano).

Desde mi punto de vista, un gobierno (cualquier gobierno) o un parlamento (cualquier parlamento) tienen la legitimidad de prohibir (o “desprohibir”) aquellas cosas que le permitan las normas de nuestro estado; a eso yo le llamo “gobernar” (también se le podría decir “hacer su trabajo”). Si nuestro marco legal le permite al parlamento catalán establecer el debate, ejecutar la votación y prohibir las corridas de toros en su territorio, creo que tienen toda la legitimidad para hacerlo. Esa y cualquier otra prohibición que consideren mayoritaria y legalmente adecuado imponer o levantar. Podemos quejarnos, podemos manifestarnos, podemos no estar de acuerdo… pero le hemos dado a ese órgano de gobierno la capacidad de hacerlo.

Y que conste que, aunque me considero antitaurino, no estoy especialmente de acuerdo con esta prohibición; creo que el arraigo de los toros en cataluña es tan bajo, que, a poco que se hubieran “desincentivado”, se habrían apagado solos, igual que ocurre en otras comunidades sin tradición taurina. Pero leer las cosas que estamos leyendo últimamente, como que este tipo de prohibiciones restringen el estado de derecho, que son dictatoriales, que excluyen a las minorías, que van contra la cultura… son, además de pura demagogia, estupideces.

Claro que, si vamos a poner en tela de juicio la capacidad de nuestros gobiernos para prohibir cosas, propongo que empecemos por otras, quizá más, digamos, “populares”:

  • Quitemos la obligación de utilizar el cinturón de seguridad en el coche.
  • Anulemos la prohibición de las drogas.
  • ¿Por qué prohibir el baño con bandera roja en las playas?
  • Nada de prohibir el alcohol a los menores.
  • No prohibamos subir en moto sin casco.

Todos estos (absurdos) ejemplos se corresponden con cosas que algún día estuvieron permitidas (es decir, constituyeron una libertad individual), y que hoy en día nos parecen completamente inasumibles. Creo que con los toros o el “fumeteo” en público algún día ocurrirá lo mismo… todos recordaremos con tristeza (o extrañeza) aquellos tiempos en que algunos se dedicaban a aplaudir a unos señores ridículamente vestidos que torturaban a un animal en público (eso sí, con mucho arte), mientras ahumaban a otro señor sentado a su lado.

Espero que nuestros gobiernos afronten los retos que les va imponiendo la sociedad tal y como han hecho en este caso; con algunos de ellos estaremos de acuerdo, y con otros no. Pero, en mi opinión, siempre que nos mantengamos dentro del marco legal actual, más que hablar de “legitimidad” de los políticos, deberíamos hablar de “obligación”.

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