Archivo

Archive for 29 junio 2010

¿Y a quién demonios le importa el estatut?

29 junio, 2010 1 comentario

Bueno, por fin… después de más de cuatro años de deliberaciones (que digo yo que dan para deliberar…) el tribunal supremo de este santo país ha decidido que ni sí ni no, que bueno, que vale, que venga… que tal vez… ninguna sorpresa… ni en la dichosa sentencia, ni en la reacción de nuestros ilustres políticos.

Pero, ¿a alguien le importa de verdad todo el rollo este del estatut? Hombre, hace cuatro años, con la bonanza económica, entiendo que algunos políticos mediocres (a los que como no les da para gobernar un país entero, pues quieren convertir cualquier región en país) tuvieran que buscar alguna excusa para hacerse ver y salir en la tele… que tampoco es cosa de que la gente se aburra demasiado. Pues en ese momento podía hasta entenderse que sacaran temas como estos (¿alguien más se acuerda del famoso -y difunto- Plan Ibarretxe?), pero ahora, con la que está cayendo, parece un poco anacrónico…

Y mira que tenemos cosas por las que preocuparnos (y, sobre todo, ocuparnos)… el déficit público, el desastroso sistema financiero, las tensiones dentro de Europa, el mundial, la guerra de Irak, la reforma laboral, la democracia en Cuba, el peso de Maradona, el caso Gurtel, la sonrisa de Del Bosque, el plan de ajuste, la reunión del G20, las conspiraciones de Pedrojota, el mundial, el estado de Haití, la popularidad de Rajoy, la subida del IVA, la reforma financiera de Obama, la pederastía en la iglesia católica, las rodillas de Nadal, la bajada en los salarios de los funcionarios, el mal humor de los conductores de autobús, el mundial, el precio de la gasolina, la salud de Steve Jobs, los tipos de interés, las comisiones bancarias, la ley de víctimas del terrorismo, la declaración de hacienda, las notas de los niños, la incompetencia de tu jefe, el euribor, la calidad de la cosecha de albariño, el mundial, el cambio climático, la globalización, la desglobalización, el segundo anillo de Gasol, la velocidad del ADSL, el iPhone 4G, Paco González y la Ser, las pensiones, la huelga del Metro, el filtro del agua de la nevera, la calidad del cine español, el aparcamiento cerca del trabajo, el mundial, este blog, la ley anti tabaco, el estado de las carreteras, los modelitos de Maritere (la vice), los atascos, el AVE al norte, la batería de mi móvil, Garzón, el mundial, la mancha de petróleo en los USA, el intercambio gratuito de archivos, la censura en China, el cheque-bebé, el nivel de aceite del coche, Al-Qaeda, el mundial, el sueldo de los eurodiputados, el final de Perdidos, la muerte de Saramago, las trampas de Hamilton, el rock&roll, la hipoteca, el recibo de la luz, el nivel de los pantanos, el ibex35, ¿he puesto ya el mundial?

Pues sí, al 99% de los votantes de este país todas estas cosas les importan más que el dichoso estatut… así que ya saben, señores políticos: ustedes verán en qué dilapidan su escaso crédito

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Qué justifica una reforma laboral justamente ahora?

¿Por qué no sacamos el dinero del banco?
Harto de: economistas (o sucedáneos)

De dioses y monstruos (dejad que los niños…)

28 junio, 2010 2 comentarios

Estoy francamente horrorizado con lo que está ocurriendo en la iglesia católica en estos últimos meses… bueno, no sólo con lo que está ocurriendo ahora, sino más bien con lo que ha estado ocurriendo durante muchos años y se está destapando ahora. Bélgica, Irlanda, Brasil, Alemania, USA, España…

¿Cómo es posible…? ¿Cómo puede ser que tanta gente a quienes se ha estado encomendando la educación de sucesivas generaciones de jóvenes y niños se hayan estado comportando como animales?

Y eso no es lo peor… porque desgraciados hay en todas partes, en todas las culturas y en todas las doctrinas… lo  peor ha sido el sucesivo encubrimiento de todos esos desmanes por las “más altas instancias” de la curia. Qué hipocresía, qué falta de moral… qué vergüenza. Esa es la actitud que atrae a pederastas a la iglesia católica: el encubrimiento, el mirar para otro lado; se sienten protegidos y terminan por tapar otras actividades mucho más positivas que se pueden estar realizando por estas sociedades.

“Dejad que los niños se acerquen a mi”

Creo que ya es momento de desterrar a todos estos falsos puritanos de nuestra sociedad; hay que encerrarlos, apartarlos, alejarlos de nuestros niños. A quienes han incumplido la ley, a quienes han abusado, a la cárcel… con los presos comunes; que prueben su propia medicina. A quienes han encubierto, a la cárcel. A quienes han coaccionado para ocultar, a la cárcel.

“Dejad que los niños se acerquen a mi”

Cada vez soy menos agnóstico y más ateo… casi, casi, ya anticlerical. Cada vez soy más militante “anti-esta-gente”. Prácticamente es la única cuestión sobre la que ya no dudo… y lo han conseguido ellos: los mismos que intentan convencernos de que su antinatural modo de vida es el bueno, el adecuado. ¿Cómo podemos aceptar nada de lo que nos dicen? ¿Cómo podemos creernos nada de sus melífluos sermones? ¿Cómo podemos aguantar tanta hipocresía?

Alejemos a nuestros niños de ellos. Que no los toquen, que no los miren, que no les hablen. Fuera.

(Me ha salido un post un tanto duro. En mi defensa diré que tengo dos niños pequeños. Por cierto, aunque había encontrado alguno, no he sido capaz de colocar un chiste asociado a esta entrada, como suelo hacer…)

Si te ha gustado este post puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
Mi mesa cojea: El valle de lágrimas

5 (+1) ideas sencillas sobre motivación

24 junio, 2010 1 comentario

Después de varios años gestionando equipos de personas, escuchar sus inquietudes y sus ambiciones, y sufrir en carne propia y ajena la incompetencia corporativa de muchas empresas para motivar a sus empleados, creo que puedo aportar unas pocas ideas al respecto. Como siempre, intentaré dar un enfoque práctico y realista, huyendo de la dialéctica que suele rodear estos temas en muchas ocasiones.

Trataré de huir también del elemento de motivación (o desmotivación) más habitual: el salario en efectivo (sea fijo o variable). No es que no lo considere importante; al contrario, creo que lo es, y mucho. Sin embargo, es cierto que generalmente es mucho más complicado de gestionar, y que termina convirtiéndose en una “commodity”, dejando de realizar la función motivadora. También dejaré fuera los denominados “beneficios sociales” (seguros médicos, de vida, cheques para comida, transporte o guarderías, subvenciones para formación, etc.), por lo mismo; son opciones evidentes y muy válidas, pero me gustaría ir un poco más allá…

Desde mi punto de vista, hay otras dos ideas básicas que resumen qué pueden hacer las empresas por sus trabajadores para aumentar su nivel de motivación: facilitar la vida y reconocer los méritos. Dicho así parece fácil, pero al final no debe serlo tanto cuando los departamentos de recursos humanos y/o los altos directivos no siempre parecen contemplarlo como sus prioridades frente a los empleados. Veamos algunos ejemplos concretos que, desde mi punto de vista, pueden contribuir mucho a motivar o desmotivar un equipo:

  1. Transporte hacia y desde el centro de trabajo. Parece increíble cómo las empresas, en general se olvidan de este punto… y sólo tenemos que ver los alrededores de los parques empresariales para darnos cuenta de lo difícil que es el acceso: atascos, escased de transporte público, ausencia de sitios legales para aparcar gratuitamente… ¿Cómo puede ser que las empresas no tengan en cuenta este tema cuando planifican sus traslados (dejando aparte que los directores generales sí tienen plaza para aparcar, coche de empresa e incluso, muchas veces, conductor)? Es cierto que, salvo las empresas muy, muy grandes, es complicado poder ejercer influencia sobre el transporte o el parking público en una zona (a Telefónica le construyeron una salida de la M-40 y una parada de Metro en Madrid, y a Inditex -Zara- le convirtieron en autovía una radial desde Madrid hasta Arteixo), pero sí que pueden preocuparse de proveer suficientes plazas de aparcamiento (no sólo para algunos directivos) sea en el mismo edificio o a través de acuerdos con parkings cercanos, facilitar lanzaderas o priorizar la accesibilidad frente al coste del alquiler. Que ya bastante duro es tener que ir a trabajar todos los días, como para que encima te pongan obstáculos.
  2. Comidas cerca de los centros de trabajo. Señores directivos, los “curritos” también comemos, y, a ser posible, todos los días. Entiendo que el alquiler de oficinas en “desiertos” es mucho más barato pero, en ese caso, deben ocuparse de proveer comedores propios, catering, etc. Alternativamente podríamos ir a horarios tipo jornada contínua, pero esa es otra historia…
  3. Horarios flexibles. A todos nos viene bien y agradecemos tener flexibilidad de horarios, especialmente en un país en el que todavía el tiempo de apertura de los colegios es menor que el tiempo que dedicamos a trabajar. También debemos tener en cuenta el tiempo de apertura de servicios públicos, bancos, etc… es cierto que cada vez se realizan más gestiones por Internet (afortunadamente!), pero poder entrar una hora más tarde o salir una hora antes ayuda a resolver muchas situaciones difíciles y aumenta con ello la motivación de los empleados.
  4. Teletrabajo. Tomando este tema con la precaución con que debe tomarse, hoy en día hay multitud de trabajos que pueden llevarse a cabo perfectamente de forma remota, al menos parcialmente. No soy demasiado partidario del teletrabajo a jornada completa…. creo que no contribuye especialmente a la construcción de los equipos, pero sí creo que, aparte de resolver situaciones muy concretas, un teletrabajo parcial puede ser una muy buena solución en muchos casos. Realizar, por ejemplo, las dos primeras horas de tu jornada desde casa ayuda, sin duda, a evitar atascos (en Madrid, dependiendo de la hora del día, podemos pasar de tardar en llegar al trabajo una hora o quince minutos), reduciendo significativamente el estrés de los trabajadores.
  5. Categoría profesional alineada con las tareas que se realizan. Y dejo expresamente fuera la consideración económica… he vivido muchos casos en que la empresa denegaba sistemáticamente la categoría profesional adecuada a algunos trabajadores, a pesar de llevar realizando esas tareas años, y de forma plenamente satisfactoria. Argumentos tales como que “no todos pueden ser jefes de proyecto”, son completamente absurdos, cuando todos están realizando claramente tareas de jefatura de proyecto; si esa es la tarea demandada por la empresa, ¿por qué no reconocerlo?

Una reflexión adicional que aplicaría a las cinco anteriores es la necesidad de aplicar trato igualitario a los empleados. Si dos personas realizan un trabajo similar con resultados similares, deberían tener un reconocimiento similar (categorías similares, salarios sin grandes diferencias, misma flexibilidad de horario, mismo acceso a plazas de aparcamiento, etc.), sin depender de su sexo, edad u origen (y no hablo del país de origen, sino más bien de la empresa de origen en el caso de fusiones). Hay pocas cosas que desmotiven más que los agravios comparativos.

Son, cinco (más una) ideas muy elementales, algunas con cierto coste económico para la empresa, otras no; en muchos casos se trata simplemente de escuchar a los empleados, tratar de conocer sus inquietudes, y responder con medidas alineadas con dichas inquietudes y preocupaciones. A este respecto, decir que he vivido varios procesos de evaluación del clima laboral, donde las conclusiones eran más que claras, cristalinas, pero que eran sistemáticamente deshechadas por la empresa porque no estaban alineadas con el pensamiento del director general (e, insisto, no todas conllevaban coste económico). Y algo que también desmotiva enormemente es que te pregunten tu opinión, te molestes en darla, y luego sea completamente ignorada sin ninguna explicación.

En general creo que teniendo presentes pequeñas ideas como estas u otras similares pueden conseguirse muy buenos resultados en cuando al nivel de compromiso y motivación de los empleados. Obviamente algunas de estas medidas mal utilizadas pueden ser fuente de conflictos laborales y abusos (estoy pensando en los horarios, el teletrabajo…); aquí creo que debemos establecer una relación de confianza entre ambas partes por la que, si la empresa provee medidas de flexibilidad, los trabajadores deben responder utilizándolas con responsabilidad; lo contrario implicaría falta de madurez para trabajar en este esquema y obligaría a retornar a otros más rígidos.

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
(Des)motivación profesional en el sector tecnológico

¿Están locos estos gabachos? (affaire France Telecom…)

¿Por qué son tan complicados los impuestos?

22 junio, 2010 Deja un comentario

Como cada año por estas fechas, estamos casi todos inmersos en la fastuosa tarea de hacer nuestra Declaración de la Renta (así, con mayúsculas). Esa titánica tarea que nos ocupa tanto tiempo, primero recopilando los cromos que nos envían nuestros “pagadores”, nuestros bancos… luego descargando el Padre (este año, por fin, para Mac) y los datos fiscales o borrador (si has tenido la suerte de que tu vida sea tan simple como para que te envíen un borrador), revisando todo por si hubiera algún error (porque, eso sí, Hacienda no se hace responsable de sus propios errores… la culpa siempre es tuya), y, finalmente, resolviendo el misterio anual que hace que seamos de los “afortunados” a los que Hacienda retuvo de más durante todo el año y por eso te devuelven, o de los otros “afortunados” a los que les toca pagar todavía un poco más…

Y también como cada año, al revisar el extracto de todo lo que hemos pagado o vamos a pagar, tratamos de auto-confortarnos pensando en que es para el bien de todos, que con ese dinero se hacen hospitales, carreteras, se mantienen guarderías, colegios… y también como cada año acabamos acordándonos de que también sirven para pagar funcionarios perezosos (no todos, ojo, pero sí muchos), políticos corruptos y/o mentirosos, una religión que no es la de todos… e, inevitablemente como cada año, acabamos de mal humor.

Este año me gustaría añadir una reflexión un poco distinta, relativa a la complejidad de nuestro sistema fiscal. De nuevo he de confesar que no sé casi nada de fiscalidad y que esta reflexión me la inspiró este post sobre los privilegios de algunos colectivos en el IRPF; el hecho de no conocer el sistema fiscal en profundidad hará que todas mis reflexiones tengan, exclusivamente, la visión de la persona de a pie que mira alrededor de todo ese mundillo y se sorprende…

La primera sorpresa me la causa el hecho de que “el sector público” no sea capaz de cruzar datos entre las distintas administraciones para obtener ellos solitos los datos del 99,99% de nosotros. Indudablemente, tienen muchos más datos de los que utilizan (¿por qué no utilizan los datos, por ejemplo, de la venta de acciones para elaborar el borrador? ¿o una factura sobre un concepto desgravable de la cual el vendedor, sin duda, ha declarado el IVA hace meses?). La respuesta que se me ocurre es evidente: porque es más fácil y barato molestarme a mi para que se los provea (de nuevo), y porque, al tratarse de decisiones políticas, aparece la arcana incompetencia de los políticos para ponerse de acuerdo en casi nada.

La segunda sorpresa viene cuando, a veces, los datos que tienen son incorrectos o, en la mayoría de los casos, incompletos. Si tienen la información de todas mis cuentas bancarias, ¿por qué les faltan los de una? Y más aún, ¿por qué no utilizan la información de alguno de los años anteriores en que he ido corrigiendo este dado sitemáticamente?

Lo siguiente no es una sorpresa, sino más bien una señal de ineficiencia (coincidiréis conmigo en que esto nunca es una sorpresa en nuestras administraciones públicas): ¿por qué me devuelven dinero después de habérmelo quitado? Aparte del hecho de que este sistema constituye una forma de financiación a corto plazo totalmente gratuita (no deja de ser un préstamo a unos meses a interés cero), igual sería más fácil que yo pudiera informar a mi empresa de que tengo una hipoteca, o de que realizo donaciones, o de que tengo un plan de pensiones, para que me retengan menos todos los meses (algo que sí hacen con el número de hijos, que tampoco estoy pidiendo algo tan raro)… y luego, por supuesto, justificar todo en la declaración (no vamos a pedir que se fíen de nosotros, viendo lo que se ve). Se evitaría, aparte de la molestia a los usuarios, el movimiento de una ingente cantidad de dinero (aunque, ahora que lo pienso, los bancos perderían un montón de comisiones… ¿tendrá esto también algo que ver?).

Por último, una observación: ¿nadie más se ha dado cuenta de la cantidad de gente que vive de la complejidad del sistema impositivo? Asesores y más asesores viven de hacerle transparente a la gente de a pie los distintos tipos, formas, colores y sabores que tienen nuestros impuestos (no digamos ya si nos metemos en la tributación en las empresas).

Seguro que hay más ejemplos, pero estos tres me parecen suficientemente claros para ilustrar la idea… ¿Por qué, en estos tiempos que corren de ensalzamiento de la austeridad, no pensamos en aligerar este trámite? Que ya bastante duro es tener que pagar, como para que encima te cueste dinero…

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Por qué no sacamos el dinero del banco?

Harto de: economistas (o sucedáneos)

Intercambio y préstamo en 2022

18 junio, 2010 1 comentario

18 de junio de 2022. Dos hermanas detenidas por prestarse un pantalón.

Dos hermanas de 15 y 17 años respectivamente, que responden a las siglas de A.L.R. y M.L.R. han sido detenidas y puestas a disposición judicial por haberse intercambiado un bien privado sin haber solicitado el permiso municipal, ni haber abonado la correspondiente Tasa de Intercambio. Ambas presuntas delincuentes se enfrentan a una pena que podría oscilar entre los 5 y los 10 años de prisión, ya que se trata de reincidentes (hace tres años ya habían sido detenidas por intercambiarse un kleenex), más una multa de 10 veces el precio en el mercado del bien intercambiado.

Parece que en los últimos días estamos asistiendo a un incremento de este tipo de delitos contra la propiedad intelectual provocados, al parecer, por la reciente ruptura del nuevo Sistema de Protección Genético (o GRM por sus siglas en inglés, sustituto del antiguo DRM). Recordemos que la Sociedad General de Generadores de Ingresos (heredera de la antigua SGAE), presidida por Amancio Ortega, dueño de uno de los baluartes de la creación mundial, Zara, invirtió la nada despreciable suma de 3 billones de Ameuros en el desarrollo de dicho sistema, estrenado hace apenas un mes en todo el mundo. Este sistema se basa en la grabación del código genético del comprador en el bien adquirido, de manera que en cualquier momento uno de los Inspectores de Préstamos Ilícitos puede comprobar si quien está utilizando el artículo es su legítimo propietario.

Algunos de los otros casos recientes de infracciones reflejadas en este medio y con condena firme en el Tribunal Superior de Actos Anticreadores que podemos citar son los siguientes:

  • Un jubilado de 75 años fue condenado a 6 meses de cárcel por prestarle a su nieto la boina en un parque. La condena tuvo el agravante de difusión, ya que el acto ilícito se realizó en un lugar público, por lo que el juez entendió que se estaba haciendo Apología del Intercambio Gratuito. Y eso sí que no…
  • Tres niños de 8 años fueron condenados a trabajos forzados durante 3 meses por intercambiar cromos en el patio del colegio. Su profesora también fue condenada, por haber comentado a las fuerzas de la autoridad “¿pero qué coño decís?”.
  • Una pareja de jóvenes fue condenada a pagar una multa de 6.000€ por intercambiar flujos corporales. Eso sí, los agentes tuvieron la gentileza de esperar a que terminaran.

El actual Ministro de Propiedades Varias, Ramón Martínez (sí, ese Ramón), ha declarado recientemente que “evitar el pago de la Tasa de Intercambio (que recordemos se corresponde con el 50% del precio de mercado del producto abonable por día de intercambio) es un acto de sumo incivismo e insolidaridad, al privar a los creadores de los pingües beneficios derivados de sus creaciones. Si seguimos así tendrían que terminar trabajando para ganarse la vida, como los demás”. Ante la reciente corriente popular surgida bajo el eslógan: “¿pero cuántas veces queréis que paguemos por lo mismo?“, don Ramón ha asegurado que debe pagarse “las veces que haga falta para asegurar la supervivencia de nuestros creadores, al precio que sea y por malos que sean”.

(Este post está inspirado en la serie de artículos llamados 2020 y en particular en SGAE 2020 de un excelente blog que acabo de descubrir llamado Mi mesa cojea. Soy consciente de que no he llegado ni de lejos al nivel de ese blog, por lo que espero que su autor no se enfade demasiado si algún día llega a leer esto).

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Siguen los libros el camino de la música?

Categorías:cultura, pensamientos, sociedad

¿Por qué escribimos blogs?

16 junio, 2010 3 comentarios

Como sabréis quienes leáis mi blog, hace relativamente poco tiempo que me he introducido en este mundillo de la blogosfera. Como preparación previa, mientras me decidía a escribir, me pareció adecuado leer varios blogs, de distintas temáticas, y especialmente traté de encontrar consejos aportados por blogueros expertos hacia principiantes; y la verdad es que encontré varios (algunos más interesantes que otros, es verdad).

Pero he de decir que casi no encontré ningún post en el que un bloguero contara por qué emplea parte de su tiempo en compartir con los demás sus ideas, pensamientos, conocimientos. Así que, como realmente siento curiosidad sobre este tema, he decidido suponer…

Y, por suponer, supongo que algunos de ellos se dedican profesionalmente a escribir. Imagino que ésta es una salida razonable para “profesionales de la palabra” como escritores, periodistas, críticos… predicadores… Entiendo que estas personas pretenden vivir de los ingresos directos que les generen sus blogs (por publicidad o por escribir cobrando en blogs más o menos profesionales).

Supongo que habrá también quien utilice su blog como un escaparate para darse a conocer y complementar su perfil profesional, aunque esto no les genere ingresos directos. Éste podría ser el caso de periodistas jóvenes (y, tal vez, en paro), profesores, historiadores, tecnólogos, etc.

Pero seguro que muchos blogueros (seguramente la mayoría aunque seguramente no los más leídos) sólo aspiran a tener un lugar donde plasmar sus ideas, pensamientos, críticas… y compartirlas con el resto del mundo, sin una ambición clara de que ésto les suponga algún tipo de beneficio económico, al menos a corto plazo. Yo soy de estos últimos… Y no por ello deja de parecerme un ejercicio un tanto exhibicionista y, tal vez, incluso ególatra, el pensar que al resto del mundo pueda interesarle un comino la opinión de ciudadanos más o menos anónimos, sin una especial habilidad para la escritura, y con opiniones la mayoría de las veces poco fundamentadas…

Pero estoy equivocado… porque sí que hay un montón de gente “ahí afuera” interesada en lo que opinan los demás, por anónimos que seamos… y eso a pesar de que nuestro amigo Steve Jobs, en una de sus últimas (y escasas) entrevistas haya dicho algo así como que “no quiere un mundo de blogueros”, aludiendo a la importancia de la prensa “con criterio editorial” (como si yo no tuviera mi propio criterio editorial, tan respetable como el de Rupert Murdoch).

Personalmente estaría encantado de que algún día alguien me pagara por escribir y poder dejar mi “curro” que cada día me gusta menos (desde luego, bastante menos que escribir). Como intento ser realista, soy consciente de que esto raramente ocurrirá nunca (sinceramente creo que hago mejor mi “curro” que escribir, aunque me guste menos). Pero, mientras tanto, “mato el gusanillo” dejando mis opiniones, ideas y reflexiones en este blog que, por otro lado, cuenta con una cierta audiencia (no muy amplia, todo hay que decirlo, pero sí de calidad), lo que ya es más de lo que esperaba cuando comencé a escribirlo.

Así que ya sabes, amigo bloguero (o aspirante): si estás buscando saber por qué escribir un blog, yo puedo darte una idea: porque tienes algo que decir y te apetece decirlo.

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

¿Qué debe tener mi tele nueva?

14 junio, 2010 2 comentarios

Si ya hemos decidido renovar nuestra vieja tele (continuando con el tema que ya inicié en este otro post), me gustaría compartir mi opinión sobre las características que debería tener cualquier tele que estemos pensando en comprarnos en lo que queda de año; la idea es evitar que se nos quede obsoleta, al menos, en los tres siguientes meses.

Hay tres características que, a pesar de lo que pueda parecer, influirán muy poco en nuestra decisión: el sonido y el tamaño y resolución de pantalla. Todas las marcas ofrecen ya un sonido más que aceptable (que podemos fácilmente mejorar poniendo un equipo auxiliar si lo necesitamos) y tamaños de pantalla adecuados al sitio donde vayamos a verla. Sobre la resolución hay muy poco que decir: sólo podemos buscar equipos 1080p que soporten frecuencias de cuadro de 24p (24 imágenes por segundo, imprescindible para poder ver cine sin comprimir).

Otro tema poco importante desde mi punto de vista son los posibles pos-procesados de imagen propios de cada marca (reducciones de ruido, mejoras en el movimiento, etc.). A pesar de que casi todas las marcas los incluyen y los publicitan como elementos diferenciadores frente a la competencia, casi todos los expertos coinciden en que, salvo en determinados casos (ciertos contenidos muy concretos), lo mejor que podemos hacer es desconectarlos todos.

Un punto que considero bastante más importante es la tecnología de pantalla; creo que hoy en día hay pocas dudas: ni LCD ni plasma… sin duda, LED. Y aquí tenemos varias ofertas de diferentes fabricantes… ya será una cuestión de gustos de cada uno. Lo mejor es intentar ver funcionando todas las opciones que consideremos… pero cuando hagamos esto, ojo con dos cosas: los contenidos que estemos viendo deben ser de calidad similar en todos los casos (no veamos en un aparato TDT y en otro un bluray), y la ecualización de color que esté configurada (mejor si es la que viene por defecto). Ojo con las medidas supuestamente objetivas que nos facilitan los fabricantes (ej: contraste, luminosidad); aunque pretendan que parezca lo contrario, no se trata de algo estandarizado por lo que no en todos los casos se toman de la misma manera. La mejor forma de decidirnos es viendo la tele encendida (aconsejo que nos fijemos especialmente en la calidad del color negro)…

Otro tema a considerar es la frecuencia de refresco de la pantalla (los famosos 200Hz, 400Hz, 600Hz). En general, cuanto más, mejor… pero a veces es complicado identificar si una velocidad de refresco muy alta llega a aportar algo realmente y merece, por tanto, que paguemos un precio más alto. Una variante quizás más interesante que incluyen algunos fabricantes es entrelazar “pantallas negras” entre cada cuadro mostrado, con el fin de reducir los efectos de estela. Ésto era muy útil en el plasma, por su tiempo de respuesta más alto, pero no sé si es realmente útil en los LED…

A partir de aquí entramos ya en lo que podríamos llamar “refinamientos”. Uno de estos añadidos que se está haciendo cada vez más imprescindible es la conectividad en red. Cualquier tele de más de 37″ que nos compremos hoy en día debe contar, necesariamente, con conectividad Ethernet y certificación en el protocolo DLNA para permitirnos compartir contenidos dentro del hogar. Puede ser por WIFI (imprescindible clase n) o por cable (que podemos complementar con un par de PLCs), pero debemos contar con esta funcionalidad para, por ejemplo, acceder a contenidos almacenados en nuestra red doméstica (en nuestro PC o en un disco duro conectado directamente a red). Desde mi punto de vista, y con los contenidos actuales, la conectividad de los televisores a Internet está bastante poco explotada, con escasos contenidos, y de escasa calidad (poca resolución y mucha compresión, más adecuados para terminales pequeños tipo PDAs que para la tele del salón), aunque esta situación sin duda comenzará a cambiar en breve (ahí viene el tío Google con su propuesta).

Una derivada inmediata del punto anterior es la capacidad de la tele para reproducir archivos audiovisuales de cualquier tipo (tanto fotos como videos en distintos formatos: mp4, avi, mkv…). También debe poder decodificar diferentes tipos de audio, fundamentalmente AC3 y DTS tanto en su versión “estándar” como la versión para altar resolución.

La conectividad de la tele debe complementarse con tantos puertos HDMI como sea posible (4 mínimo), soportando una versión lo más alta posible (1.4 mejor que 1.3). Adicionalmente, sería importante disponer de al menos una entrada y una salida de audio digital (preferiblemente óptica, aunque coaxial también serviría). Las conexiones analógicas son cada vez menos importantes, aunque pueden facilitarnos la vida con algún cacharro antiguo que tengamos (un DVD, una cámara de video, etc); raramente encontraremos teles de este nivel con más de un conector SCART (también llamado “euroconector” o “el peor conector jamás inventado”) y un conjunto de conectores coaxiales para entrada de video y audio analógicos. Un punto importante es la compatibilidad con el protocolo HDCP asociado a la conectividad HDMI: si vais a utilizar la tele con Digital+, es muy recomendable que primero les llámeis y les preguntéis si han probado vuestra tele con su descodificador de alta definición (el estándar HDCP deja algunos puntos abiertos a la implementación, y puede dar problemas; una de sus pocas utilidades hoy en día es, precisamente, con Digital+).

Por terminar con el tema de la conectividad, deríamos contar también necesariamente con al menos un puerto USB para poder conectar un disco duro externo con contenidos. Hay que tener en cuenta que los contenidos en HD suelen requerir archivos grandes, por lo que el disco debe poder estar formateado en NTFS ó HFS+ (para Mac).

Por lo que respecta a los sintonizadores, deberíamos incluir, necesariamente, compatibilidad con TDT de alta definición (HDTV) y, si fuera posible, también un sintonizador de TV digital por satélite que permita disponer de estos contenidos simplemente añadiendo una tarjeta PCMCIA (doy por descontado que la tele tendrá lector PCMCIA porque, desde la aparición de GolTV, casi todas la tienen ya) y la tarjeta de abonado de la plataforma de turno (en España, sólo Digital+). Si no disponemos de cualquiera de estas capacidades, posiblemente acabaremos teniendo que utilizar una de nuestras valiosas entradas HDMI para conectar un descodificador…

Un añadido desde mi punto de vista quizá algo menos interesante es la capacidad de grabación incluida en la televisión. Si os decidís por incluirla, debéis tener en cuenta dos cosas: el tamaño del disco duro (o si permite conectar discos externos para grabación, a través de un puerto USB) y la existencia de al menos dos sintonizadores para permitiros grabar un programa mientras veis otro.

Dejo para el final el tema estrella: ¿con o sin 3D? Sobre este punto, por ahora, no puedo pronunciarme… el coste del 3D suele estar en torno a un 10% del precio de la tele, a lo que habría que añadir el coste de las gafas y de un bluray 3D… es una cantidad importante para justificar un volumen de contenidos muy bajo hoy en día y no siempre bien producidos o adaptados para ser vistos en 3D. La tecnología, además, se está desarrollando con un nivel de estandarización muy bajo, lo que hace prever cambios significativos a medida que vaya madurando. Parece, sin embargo, que es la gran apuesta de futuro de los fabricantes para desarrollar el negocio audiovisual doméstico…

Como véis, hay un montón de detalles a tener en cuenta aparte de “las pulgadas” de la pantalla. Si consideramos todas, podemos irnos a unos precios en muchos casos prohibitivos, pero si nos dejamos fuera algo importante, podemos encontrarnos con una inversión que se ha quedado obsoleta en apenas un par de años… Creo que un momento bueno para comprar una tele nueva, si no tenemos grandes novedades entre medias, puede ser finales de este año, cuando la oferta de 3D haya madurado un poco más y se haya clarificado su evolución.

Buena suerte y buena caza !!

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Por qué no soy capaz de renovar mi tele?

Categorías:hogar, tecnología, tv, video