Archive

Archive for the ‘abusos’ Category

Bien común, bien de “nengún”

9 agosto, 2010 1 comentario

Como casi todos los dichos populares, el que da título a este post está cargado de razón. Lo que es de todos, no es de nadie. Así imagino que piensan una parte (no sé si grande pero sí al menos muy visible) de los gestores públicos que tenemos.

Creo que todos los que no hemos sido ni probablemente seamos nunca funcionarios hemos tenido alguna vez en la cabeza los típicos tópicos referidos a este colectivo: que no trabajan lo suficiente, que abusan de sus extraordinarias condiciones laborales, que ya nos gustaría que alguien los “metiera en vereda”, que no tienen suficientemente interiorizado quiénes somos sus clientes, que a ver cuándo desarrollan de una vez la e-administración para no tener que verles más…

Bueno, tampoco comparto completamente estas ideas, o al menos no las comparto como una generalidad aplicable a todos los funcionarios. Sí que es cierto que, en mi opinión, las condiciones laborales de este sector hacen muy difícil luchar contra los abusos que, por supuesto, existen; abusos de gente que no hace su trabajo y abusos de funcionarios que no tratan correctamente a sus clientes (nosotros). También es cierto que estos abusos al final manchan la imagen de todo el colectivo que, y esto sí que creo que es una generalidad, los consiente (aquí podríamos incluir también el papel jugado por los sindicatos, protegiendo a trabajadores que abusan a costa del resto).

Y esta mala imagen es también responsabilidad, quizá en mayor medida si cabe, de muchos de los gestores que se encargan de hacer funcionar los distintos servicios públicos (en el chiste de arriba, ¿quién tiene más culpa, los dos señores que no hacen nada, o su supervisor que se lo consiente?). Estos gestores parecen a veces más interesados en una posible carrera política, o en una segunda vida laboral en el sector privado, que en optimizar el servicio público que se les ha encomendado. En la empresa privada esta actitud terminaría con estas personas en “la rúe”, sin más contemplaciones.

Necesitamos, urgentemente, optimizar el sistema público (a cualquiera de sus niveles: local, autonómico o estatal) para evitar que nuestros amables políticos sigan cayendo en la tentación de reducir costes a base de recortar (en general… cualquier cosa…), en lugar de buscar soluciones más complejas, pero más eficientes (y duraderas). Y estas iniciativas deberían surgir del propio sistema público, tal y como se hace en la empresa privada. No estoy pensando, ni remotamente, en reducir puestos de trabajo (aunque seguramente se pudiera aplicar alguna reducción sin gran impacto en el servicio), sino en optimizar la distribución de funciones entre los trabajadores, y exigirles un rendimiento acorde a su posición. Estoy pensando en potenciar la retribución variable, en base a rendimiento y objetivos cuantificables en todo el sector público. Estoy pensando en que todos, gestores y trabajadores, desempeñen sus funciones con eficiencia

Pero, claro, para eso tenemos que comenzar a ver el bien común como lo que en realidad es: un bien de todos.

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
Prohibido (no) prohibir

Harto de: controladores sin control
¿Por qué hay que subvencionar el (mal) cine?
¿Por qué son tan complicados los impuestos?
Sanidad pública sí, pero ¿gratuita?

De dioses y monstruos (dejad que los niños…)

28 junio, 2010 2 comentarios

Estoy francamente horrorizado con lo que está ocurriendo en la iglesia católica en estos últimos meses… bueno, no sólo con lo que está ocurriendo ahora, sino más bien con lo que ha estado ocurriendo durante muchos años y se está destapando ahora. Bélgica, Irlanda, Brasil, Alemania, USA, España…

¿Cómo es posible…? ¿Cómo puede ser que tanta gente a quienes se ha estado encomendando la educación de sucesivas generaciones de jóvenes y niños se hayan estado comportando como animales?

Y eso no es lo peor… porque desgraciados hay en todas partes, en todas las culturas y en todas las doctrinas… lo  peor ha sido el sucesivo encubrimiento de todos esos desmanes por las “más altas instancias” de la curia. Qué hipocresía, qué falta de moral… qué vergüenza. Esa es la actitud que atrae a pederastas a la iglesia católica: el encubrimiento, el mirar para otro lado; se sienten protegidos y terminan por tapar otras actividades mucho más positivas que se pueden estar realizando por estas sociedades.

“Dejad que los niños se acerquen a mi”

Creo que ya es momento de desterrar a todos estos falsos puritanos de nuestra sociedad; hay que encerrarlos, apartarlos, alejarlos de nuestros niños. A quienes han incumplido la ley, a quienes han abusado, a la cárcel… con los presos comunes; que prueben su propia medicina. A quienes han encubierto, a la cárcel. A quienes han coaccionado para ocultar, a la cárcel.

“Dejad que los niños se acerquen a mi”

Cada vez soy menos agnóstico y más ateo… casi, casi, ya anticlerical. Cada vez soy más militante “anti-esta-gente”. Prácticamente es la única cuestión sobre la que ya no dudo… y lo han conseguido ellos: los mismos que intentan convencernos de que su antinatural modo de vida es el bueno, el adecuado. ¿Cómo podemos aceptar nada de lo que nos dicen? ¿Cómo podemos creernos nada de sus melífluos sermones? ¿Cómo podemos aguantar tanta hipocresía?

Alejemos a nuestros niños de ellos. Que no los toquen, que no los miren, que no les hablen. Fuera.

(Me ha salido un post un tanto duro. En mi defensa diré que tengo dos niños pequeños. Por cierto, aunque había encontrado alguno, no he sido capaz de colocar un chiste asociado a esta entrada, como suelo hacer…)

Si te ha gustado este post puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
Mi mesa cojea: El valle de lágrimas