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Archive for the ‘actualidad’ Category

¿Alguien ha visto mi tren?

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Acabo de leer una noticia que me ha dejado estupefacto (qué bonita palabra, “estupefacto”): Viajeros de un tren de Barcelona a Milán se despiertan en Zurich. La situación parece tan absurda que me la imagino dentro de una película de los hermanos Marx…

¿Os imagináis las caras de esos aguerridos (otra bonita palabra) viajeros cuando se bajen del tren, todavía con las legañas puestas, y comiencen a ver carteles en alemán? ¿Cuál sería su primer pensamiento? Imagino que sería pensar que se habían equivocado de tren, claro… pero el billete lo pondrá bien claro: Barcelona –  Milán… y en Milán hablan (y escriben) en italiano (o al menos eso fue lo que me dijeron en la agencia de viajes)…

Parece que todo se ha debido a que algún intrépido francés (cómo no…) se equivocó en el cambio de Lyon y “traspapeló” algunos vagones del tren por la vía que no era… pues anda que no hay tiempo entre Lyon y Zurich para darse cuenta del error (según Google son más de 400km)…

Afortunadamente, el conductor del otro convoy (parece que en Lyon el tren se separa en dos, uno para Zurich y otro para Milán) sí se dió cuenta, y cambió de ruta, porque si no, el follón habría sido doble. ¿Y por qué el otro conductor no hizo lo mismo? ¿Estaría durmiendo? ¿O igual es que no distingue las estaciones italianas (con nombre italiano) de las suizas (con nombres franceses y/o alemanes)? Pero bueno, seguro que si tienen buenos sindicatos, salen de rositas…

Parece que les devolvieron a su destino correcto en autocar y hasta van a devolverles el dinero del billete… digo yo… pero, ¿es suficiente? ¿y el día de vacaciones o trabajo que han perdido? ¿y si han faltado a alguna reunión importante y su empresa ha tenido un impacto económico? ¿y si han perdido una noche de hotel que tenían pagada? ¿y si no han podido llegar a una boda (bueno, en este caso, estarán agradecidos)?

No sé, cualquier día me pierdo yo también y en lugar de llegar al trabajo lo mismo termino en casa… siempre puedo decir que unos obreros cambiaron un cruce de la M-40 por error…

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Categorías:actualidad, sociedad

Huelga de multas caídas

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace unos días despotricaba en este mismo blog contra los controladores y sus maniobras más o menos ilícitas para presionar al gobierno y conseguir mejoras laborales. Hoy vuelvo a escribir sobre movilizaciones sociales, pero esta vez para apoyarlas…

Me refiero a otra situación irregular de la guardia civil y algunas policías locales, por la cual ha descendido drásticamente el número de multas impuestas en las últimas semanas. Por supuesto, los implicados lo niegan (obsérvese la similitud de sus argumentos con los de los controladores aéreos)…

Aunque la situación es bastante parecida al caso de los controladores, sus efectos no lo son… ni mucho menos. En lugar de sentirnos rehenes de un grupito de señores a cargo de permitirnos, o no, salir de vacaciones, más bien nos sentimos liberados… es casi como si hubieran abierto el puño y hubiéramos escapado. Hala, parece que ya podemos correr todo lo que queramos en carretera, adelantar donde nos dé la gana, aparcar de igual forma y consumir las sustancias que consideremos apropiadas a cada situación… campo libre a los nuestra irresponsabilidad individual…

Y, además, parece que esta actitud no está teniendo ningún impacto en la sociedad (ha subido el número de accidentes en carretera, pero el gobierno niega que tenga ninguna relación con este conflicto), pues miel sobre hojuelas… de todas formas, ante esta situación, alguien debería plantearse las dos cuestiones siguientes:

  • Si es verdad que la reducción de multas no tiene efecto social, ¿qué sentido tenía la situación en la que sí se ponían multas? ¿tienen las multas un efecto disuasorio real o son sólo un método recaudador?
  • Si no es verdad que la huelga está teniendo nulo efecto social, ¿no debería sentirse alguien responsable de alguno de los últimos accidentes en carretera?

Y a todo esto, casi nadie habla de los orígenes del conflicto, qué se pide, qué se ofrece… el porqué (bueno, en estos casos, casi nadie habla nunca de los orígenes de los conflictos, sino más bien de sus efectos). Da igual… lo apoyamos… y apoyamos la lucha de estas personas por conseguir unos objetivos que seguro que son razonables, sean los que sean… a resistir y a seguir en la lucha mucho, pero que mucho tiempo.

Y nosotros que lo veamos.

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Argentina no debe de ser Maradona (afortunadamente)

23 agosto, 2010 1 comentario

Supongo que todos coincidiremos en que si hay una persona (o personaje) que esté generalmente asociado a la imagen de Argentina fuera de allí ese es Maradona. Y también coincidiremos en que cuando se dan estos estereotipos es tanto para bien como para mal… y en este caso, creo que es sólo para mal.

No soy argentino ni he estado allí (desafortunadamente), aunque sí he conocido a algunos argentinos fuera de su país; también conozco a personas que han estado temporalmente en Argentina. A través de todos ellos y de noticias que nos llegan, tengo la impresión de que en Argentina se venera a Maradona. No sé si es totalmente cierto, ni si es tanta la veneración y reverencia como para que se le trate de “dios”. De ser así, como generalización, me parecería bastante lamentable.

Creo que nadie puede discutir que Maradona fue un interesante jugador de fútbol, que consiguió bastantes éxitos, tanto con los diferentes clubes por los que anduvo como, principalmente, con la selección argentina. Posiblemente uno de los “tres grandes” (Pelé, Maradona y Cruyff)… bueno, ¿y qué?

Recordemos que este personaje terminó sus días como futbolista de élite con un escándalo de dopaje por cocaína… vaya, no me parece un gran ejemplo para un país. Recordemos que luego se dedicó a dilapidar su fortuna con compañía femenina, comida en (gran) abundancia y drogas (supongo que también en abundancia), actitud que terminó con él en el hospital, gordo como una de aquellas pelotas que él tanto quería y tan bien manejaba. Cuando todos le dábamos por muerto (vivía rápido, pero ni siquiera hubiera cumplido con aquella máxima de Jim Morrison de hacer un cadáver bonito), va y resucita… y se va a Cuba, a pasear su inmensa persona por supuestas clínicas de desintoxicación (recuerdo un vídeo grabado por entonces en el que se le veía con una o dos putas a través de la ventana de su hotel)…

Bueno, la cosa no hubiera pasado de una anécdota, si a este indolente no se le hubiera pasado por la cabeza dedicarse a ser ¡¡seleccionador de fútbol de Argentina!! Y alguien decide que, a pesar de su prácticamente nula experiencia como entrenador, pesa más la imagen que los conocimientos… y que ya compensarán con un cuerpo técnico competente sus abundantes carencias. La broma estuvo a punto de costarle a Argentina no clasificarse para el último mundial, además de la depresión perpetua de Messi y una vuelta más que prematura de Sudáfrica.

Y, claro, todo esto aguantando sus aires de superioridad, su diarrea verbal y su furia contra cualquiera que se atreva a discutirle mínimamente. Parece que este capítulo está ya cerrado y Maradona ha dejado de ser el seleccionador de Argentina… mejor para Argentina, peor para el resto de selecciones que volverán a encontrar en esta selección a un rival serio.

Supongo que, al final, nosotros, los pobres mortales, somos en parte responsables de que todos estos “astros” vivan endiosados y se crean seres por encima del bien y del mal. Al final, personajillos como Maradona son manipulados por otras personas, más inteligentes y, seguramente, con peores intenciones. Por eso creo que es tan importante desmitificarles: Maradona, lo único que sabía hacer, era dar patadas a un balón… sí, entretenía, pero, vaya, tampoco tanto, ¿no? Estoy seguro de que Argentina puede encontrar otros iconos bastante más interesantes en los que fijarse y a los que seguir.

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Prohibido (no) prohibir

9 agosto, 2010 Deja un comentario

Tengo la impresión de que cada vez que leo la prensa me encuentro con más críticas al hecho de que algún gobierno prohiba cosas. Parece cierto, lícito, entendible, que algunas de las cosas que se prohiban nos resulten más o menos adecuadas, o estemos más o menos de acuerdo con ellas… pero de ahí a retirar al gobierno (cualquier gobierno) la legitimidad para prohibirlas, hay un trecho… los dos ejemplos recientes en los que estoy pensando son la cuestión taurina catalana y la ley anti tabaco.

Lo curioso (bueno, más bien lo humano) es que muchas de las personas que ahora se levantan contra la capacidad del parlamento catalán para prohibir las corridas de toros o del gobierno para prohibir fumar en lugares públicos, no han tenido la misma energía para levantarse contra, por ejemplo, la prohibición de consumir alcohol en la calle (la “ley antibotellón”), o cuando se ha retirado la prohibición del aborto, por ejemplo. Claro, con una están en desacuerdo, pero con las otras no… curioso (humano).

Desde mi punto de vista, un gobierno (cualquier gobierno) o un parlamento (cualquier parlamento) tienen la legitimidad de prohibir (o “desprohibir”) aquellas cosas que le permitan las normas de nuestro estado; a eso yo le llamo “gobernar” (también se le podría decir “hacer su trabajo”). Si nuestro marco legal le permite al parlamento catalán establecer el debate, ejecutar la votación y prohibir las corridas de toros en su territorio, creo que tienen toda la legitimidad para hacerlo. Esa y cualquier otra prohibición que consideren mayoritaria y legalmente adecuado imponer o levantar. Podemos quejarnos, podemos manifestarnos, podemos no estar de acuerdo… pero le hemos dado a ese órgano de gobierno la capacidad de hacerlo.

Y que conste que, aunque me considero antitaurino, no estoy especialmente de acuerdo con esta prohibición; creo que el arraigo de los toros en cataluña es tan bajo, que, a poco que se hubieran “desincentivado”, se habrían apagado solos, igual que ocurre en otras comunidades sin tradición taurina. Pero leer las cosas que estamos leyendo últimamente, como que este tipo de prohibiciones restringen el estado de derecho, que son dictatoriales, que excluyen a las minorías, que van contra la cultura… son, además de pura demagogia, estupideces.

Claro que, si vamos a poner en tela de juicio la capacidad de nuestros gobiernos para prohibir cosas, propongo que empecemos por otras, quizá más, digamos, “populares”:

  • Quitemos la obligación de utilizar el cinturón de seguridad en el coche.
  • Anulemos la prohibición de las drogas.
  • ¿Por qué prohibir el baño con bandera roja en las playas?
  • Nada de prohibir el alcohol a los menores.
  • No prohibamos subir en moto sin casco.

Todos estos (absurdos) ejemplos se corresponden con cosas que algún día estuvieron permitidas (es decir, constituyeron una libertad individual), y que hoy en día nos parecen completamente inasumibles. Creo que con los toros o el “fumeteo” en público algún día ocurrirá lo mismo… todos recordaremos con tristeza (o extrañeza) aquellos tiempos en que algunos se dedicaban a aplaudir a unos señores ridículamente vestidos que torturaban a un animal en público (eso sí, con mucho arte), mientras ahumaban a otro señor sentado a su lado.

Espero que nuestros gobiernos afronten los retos que les va imponiendo la sociedad tal y como han hecho en este caso; con algunos de ellos estaremos de acuerdo, y con otros no. Pero, en mi opinión, siempre que nos mantengamos dentro del marco legal actual, más que hablar de “legitimidad” de los políticos, deberíamos hablar de “obligación”.

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Escritores dando conciertos

27 julio, 2010 Deja un comentario

Hace unos días escuché en la radio una interesante tertulia sobre el futuro del libro, en la que participaban profesionales ligados al sector, como escritores, editores o representantes. Bueno, digo interesante por conocer los puntos de vista de personas que deberían estar supuestamente apasionadas en un cambio que podrían aprovechar para reconfigurar y redefinir su negocio… y no tan interesante en lo relativo al contenido y los argumentos utilizados en la tertulia, ya que todos se limitaron a acudir a los lugares comunes, sin aportar excesivas ideas nuevas al debate.

Una de las ideas que surgió en la tertulia, como no podía ser de otra manera, era el paralelismo entre la situación de los libros y la de la música (que ya he tratado en este blog en un par de artículos anteriores). Que si la piratería, que si el DRM, que si qué mala es la gente que coge las cosas sin pagar… ideas fracasadas para justificar el status quo de una serie de profesionales que no son capaces de plantear las transformaciones a su agotado modelo de negocio que les estamos exigiendo los usuarios.

También surgió, cómo no, la cuéstión económica, en sus dos principales vertientes: los cambios necesarios en los porcentajes de reparto de beneficios (donde, claramente, el porcentaje del escritor debe crecer sustancialmente), y la reducción drástica de los precios de los libros que debe darse como consecuencia de la reducción de costes que traerá el libro digital (y es que, por más que se empeñen algunos, los usuarios seguimos sin creernos que un libro digital pueda costar entre 15€ y 20€). En este tema, al igual que ocurrió con la música, el mercado se autoregulará: si los autores no están satisfechos con sus porcentajes, buscarán otras vías de comercialización, y, si los usuarios continuamos considerándonos estafados, seguiremos sin pagar. Eldorado no existe.

Pero, sin duda, la idea más interesante de todo el debate fue, continuando con el símil musical, que los escritores no pueden dar conciertos para compensar la pérdida de ingresos. Es cierto que en la industria musical se están imponiendo los llamados “contratos 360º”, por los que una discográfica pasa a controlar otras facetas de los músicos bajo su control, como los conciertos, colaboraciones, músicas para TV o cine, grabaciones en directo, etc. Y parece evidente que está funcionando, ya que, si bien un disco es algo “pirateable” que, por tanto, ha perdido valor de negocio, la experiencia de un concierto ha visto como su valor crece, al tratarse de algo “único e irrepetible” (es cierto que puedes piratear el DVD de un concierto con una excelente calidad de imagen y sonido, pero la experiencia no es la misma, ni de lejos); esto hace que el público esté respondiendo, lo que provoca un incremento del número de conciertos y del precio de las entradas a los mismos, con el consiguiente sostenimiento de los ingresos para el artista. Posiblemente Bruce Springsteen (por ejemplo) estuviera más cómodo en su casa que pasando varios meses al año rodando por escenarios de medio mundo, pero ha sabido adaptarse y reconducir su negocio para continuar manteniendo los ingresos; de la misma forma, artistas emergentes están más interesados en dar conciertos que en grabar un disco. Quejarse es fácil, buscar soluciones, no tanto.

Pues este mismo camino debería explorarse también por los escritores. A pesar de que incrementando sus porcentajes mejoren su situación, deben buscar estas experiencias “únicas e irrepetibles” equivalentes a los conciertos de música, con los que comenzar a pensar en compensar las caídas de ingresos que sufrirán en los próximos años. Conferencias, artículos, colaboraciones… son vías que deberán potenciar para poder, no incrementar, sino sostener sus ingresos.

Y en el mundo literario aparece una vía adicional que no es muy factible en la música: la publicidad. Tengo la impresión de que es éste un factor inexplorado que, utilizado sabiamente, puede darles un empujón; obviamente, no estoy pensando en introducir anuncios en las páginas pares de los libros, como hacen las revistas, sino en algo más sutil: Mikael Blomkvist no tenía un portátil, sino un MacBook. Obviamente es muy complicado realizar esto en ciertas publicaciones como ensayos o poesía, pero para la novela me parece un artificio perfectamente válido (insisto, utilizado con inteligencia para evitar saturar al lector y que dé la impresión de estar leyendo un catálogo de El Corte Inglés). Como lector, no me molestaría especialmente que cierto personaje de una novela tomase sólo una determinada marca de ron, por ejemplo.

Es, en definitiva, apremiante que el sector del libro reaccione de una vez, y se dejen de argumentos autocomplacinentes para lamentarse por lo malos que somos los usuarios por aprovecharnos de ellos. Deben tener claro que si permiten que el negocio literario se hunda habrá sido culpa suya, no nuestra… y que quienes perderán serán ellos, no nosotros; por más que intenten solucionarlo todo a base de represión, como hacen algunos de nuestros más insignes (y vagos) músicos.  

Amigos escritores: a dar conciertos.

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Se les gastó el morbo de tanto usarlo

26 julio, 2010 4 comentarios

No podemos negar que una de las “colas” (con perdón) más comentadas del mundial (¿qué mundial?… el de fútbol, hombre) ha sido el archimegasupervisto beso entre Casillas y la reportera más dicharachera de Tele5. Y es que durante un mes nadie ha podido con la información deportiva (futbolera)… ni la política, ni la crisis, ni, tampoco, me temo, la prensa rosa… Pero hete aquí que el beso de marras ha llegado como caído del cielo, como maná venido para facilitar la transición natural entre el mundial terminado y la información rosa que debe sustituirlo para que los españolitos podamos seguir viviendo en el limbo un poco más. Ni el propio Hitchcock lo hubiera hilvanado mejor…

Esta escena me ha dado la idea de escribir unas pocas líneas para dar mi opinión sobre el proceloso mundo de los mamoneos varios en que se ha convertido la prensa rosa últimamente. Aún recuerdo cuando ojeaba las pocas revistas del corazón que compraba mi madre, hace ya bastantes años… bodas reales, la Preysler, casas enormes, financieros que se van con rubias ligeras de ropa interior… aquello sí que era glamour

Luego llegó Tómbola, y con ella consiguieron encajar este mundo con la televisión, cosa que hasta entonces no había funcionado demasiado bien. Y, aunque el formato cambió sustancialmente, hay que reconocer que, al menos en los primeros tiempos, seguía teniendo bastante gracia. Al menos quienes se encargaban de presentarnos las historias eran periodistas, y los famosos lo eran de verdad (algunos directamente y otros ya sólo por alusiones)… hasta que el cénit llegó el día que Chabeli Preysler se levantó y se fue en riguroso directo, dejándoles a todos con dos palmos de narices y conversación para un año. Aquel gesto fue casi como un epitafio para un glamour cada vez más sucio, más marrón, más barato.

Luego, poco a poco, resultó que ya no hacía falta ser alguien conocido por méritos propios, ni por ser “hijo de”, ni “ex de”… empezó a valer haber tenido algún roce más o menos íntimo con algún “hijo de” o con algún “ex de” para que te pagaran una pequeña fortuna por salir en televisión a contar tus miserias, fueran reales o inventadas… bueno, de hecho, si eran inventadas tanto mejor, porque así podían estar luego otros tres o cuatro programas sacando testigos que certificaran que lo que se había dicho no era cierto.

Y tampoco era necesario ser periodista para estar del otro lado; también bastaba con haber dado buen juego en algún programa anterior o paralelo (como los esclavos romanos que, al sobrevivir a un combate con gladiadores, eran premiados con el derecho de unirse a estos propios gladiadores). Con el éxito de estos programas, los papeles se mezclaron… ya no estaba claro quién entrevistaba a quién, quién quería ser el famoso, quién interesaba más. Realmente, los entrevistadores eran y son, en muchos casos, más famosos que los propios entrevistados, a quienes ya casi nadie conoce; simplemente porque ellos salen en todos sus programas.

Así, poco a poco, hemos llegado a la situación de decadencia actual del sector que, más que maduro, está podrido. Hemos llegado a revistas cuyo principal interés radica en que enseñan fotos desagradables de famosos o famosillos; hemos llegado a programas donde se discute a gritos sobre la vida sexual de alguna gallinita; hemos llegado a perder nuestro valioso tiempo con tertulias sobre el tamaño del miembro del amante del primo de la esposa del hijo de un vecino cercano de un ex boxeador fallecido, con la esperanza de que, en el mejor de los casos, a alguna de las invitadas le dé por enseñarnos fugazmente sus nuevas tetas.

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22 julio, 2010 15 comentarios

Se veía venir… por la forma en la que se cerró el conflicto con los controladores aéreos hace unos meses, estaba claro que este verano íbamos a tener follón con ellos. Pues aquí está, ya están de “huelga de mentira”; para que luego digan que sólo los pobres están sintiendo los efectos de la crisis…

Estos señores (por llamarles algo digno de ser escrito en este blog) se han ido conformando como la élite de los trabajadores. Ganar sueldos de seis cifras (en euros, claro) no les impide formar sindicatos y realizar huelgas; pero, claro, como están suponiendo que la sociedad no les va a apoyar, no se han conformado con hacer una huelga normal, como la del Metro de Madrid, por ejemplo… no, los señoritos se ponen enfermos, así, de paso, cobran la baja, que hasta para eso son listos.

Esta gente tiene montado un pequeño clan mafioso donde sólo entra quienes ellos deciden que entre, y desde donde gobiernan todo su pequeño sector. Y como, desgraciadamente, el puesto es lo suficientemente crítico como para que no puedan ser totalmente sustituidos por sistemas automáticos, continúan chantajeándonos a todos los demás ciudadanos que pretendemos pasar nuestras vacaciones en paz y tranquilidad. Y se ríen de nosotros, de nuestras necesidades, de nuestros ridículos sueldecitos… ellos, que juegan con las bajas médicas para conseguir prestar más horas extraordinarias pagadas a precio de oro; y cuando algo no sale como esperan, no dudan en utilizarnos de rehenes para conseguir ganar aún más, porque en eso se parecen a los banqueros: son avariciosos.

Sólo espero que el gobierno actúe con la suficiente firmeza, dando pasos en la dirección de acabar con esta élite que no aporta nada positivo a la sociedad, y que constituye un mal ejemplo en los tiempos de crisis que nos ha tocado pasar. Parece que los pasos dados van en esa dirección, como el hecho de haber aprobado la sustitución de controladores civiles por otros militares en caso de necesidad, o de revisar si las bajas médicas de larga duración están o no realmente justificadas. Así, por lo menos, no tendremos que pagar las horas extra a precios exorbitados con las que nos chantajean. Invertir en sistemas automáticos fiables sería una muy buena opción también, para reducir nuestra dependencia a largo plazo; sinceramente, creo que el trabajo generado en el sector tecnológico para desarrollar estos sistemas sería mucho más beneficioso para la sociedad que continuar pagando estos sueldos durante más tiempo.

Es inaceptable la forma en la que podemos vernos afectados por esta panda de mafiosos, irresponsables y avariciosos. Es inaceptable el ejemplo de insolidaridad que están dando a toda la sociedad. Es inaceptable el cinismo con que los representantes sindicales justifican estas “epidemias” que de vez en cuando hacen que la mitad de los controladores de un aeropuerto enfermen a la vez. Hay que echarles a la calle… a ellos y a los médicos que les han facilitado las bajas. Esto tiene que terminar con despidos procedentes.

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