Archive

Archive for the ‘crisis’ Category

Harto de: Controladores sin control

22 julio, 2010 15 comentarios

Se veía venir… por la forma en la que se cerró el conflicto con los controladores aéreos hace unos meses, estaba claro que este verano íbamos a tener follón con ellos. Pues aquí está, ya están de “huelga de mentira”; para que luego digan que sólo los pobres están sintiendo los efectos de la crisis…

Estos señores (por llamarles algo digno de ser escrito en este blog) se han ido conformando como la élite de los trabajadores. Ganar sueldos de seis cifras (en euros, claro) no les impide formar sindicatos y realizar huelgas; pero, claro, como están suponiendo que la sociedad no les va a apoyar, no se han conformado con hacer una huelga normal, como la del Metro de Madrid, por ejemplo… no, los señoritos se ponen enfermos, así, de paso, cobran la baja, que hasta para eso son listos.

Esta gente tiene montado un pequeño clan mafioso donde sólo entra quienes ellos deciden que entre, y desde donde gobiernan todo su pequeño sector. Y como, desgraciadamente, el puesto es lo suficientemente crítico como para que no puedan ser totalmente sustituidos por sistemas automáticos, continúan chantajeándonos a todos los demás ciudadanos que pretendemos pasar nuestras vacaciones en paz y tranquilidad. Y se ríen de nosotros, de nuestras necesidades, de nuestros ridículos sueldecitos… ellos, que juegan con las bajas médicas para conseguir prestar más horas extraordinarias pagadas a precio de oro; y cuando algo no sale como esperan, no dudan en utilizarnos de rehenes para conseguir ganar aún más, porque en eso se parecen a los banqueros: son avariciosos.

Sólo espero que el gobierno actúe con la suficiente firmeza, dando pasos en la dirección de acabar con esta élite que no aporta nada positivo a la sociedad, y que constituye un mal ejemplo en los tiempos de crisis que nos ha tocado pasar. Parece que los pasos dados van en esa dirección, como el hecho de haber aprobado la sustitución de controladores civiles por otros militares en caso de necesidad, o de revisar si las bajas médicas de larga duración están o no realmente justificadas. Así, por lo menos, no tendremos que pagar las horas extra a precios exorbitados con las que nos chantajean. Invertir en sistemas automáticos fiables sería una muy buena opción también, para reducir nuestra dependencia a largo plazo; sinceramente, creo que el trabajo generado en el sector tecnológico para desarrollar estos sistemas sería mucho más beneficioso para la sociedad que continuar pagando estos sueldos durante más tiempo.

Es inaceptable la forma en la que podemos vernos afectados por esta panda de mafiosos, irresponsables y avariciosos. Es inaceptable el ejemplo de insolidaridad que están dando a toda la sociedad. Es inaceptable el cinismo con que los representantes sindicales justifican estas “epidemias” que de vez en cuando hacen que la mitad de los controladores de un aeropuerto enfermen a la vez. Hay que echarles a la calle… a ellos y a los médicos que les han facilitado las bajas. Esto tiene que terminar con despidos procedentes.

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Por qué hay que subvencionar el (mal) cine?

¿Por qué son tan complicados los impuestos? 
(Des)motivación profesional en el sector tecnológico
Sanidad pública sí, pero, ¿gratuita?

¿Por qué hay que subvencionar el (mal) cine?

2 julio, 2010 Deja un comentario

De vez en cuando aparecen en las noticias actores o directores españoles haciendo apología de la subvención y pidiendo medidas de protección (he intentado evitar el término “proteccionistas”, sin mucho éxito) para “el cine español”, así, en general.

Lo cierto es que sí, qué demonios, hay que subvencionarles… ¿por qué no? Además, propongo que los criterios de aplicación de las subvenciones sean, por ejemplo, los minutos que dura la película (relación inversa, claro, es decir, cuanto más corta, mayor subvención)… es un criterio, ¿no?

Da un poco igual que la película sea buena o mala, tenga éxito o no, genere ingresos para la industria o sólo gastos, transmita una cierta imagen del país u otra… Lo importante es que todas las personas que viven del cine tengan un empleo estable y bien remunerado, que les proporcione ingresos y fama, a la par que proyección internacional… lo importante es que la película sea española. Debe ser que la gente que va al cine decide ir a ver una película en base a su nacionalidad (bueno, en realidad igual sí, pero más bien por los antecedentes, buenos o malos, del cine de ese país).

Es más, creo que deberíamos instaurar este asunto de las subvenciones generalizadas en cualquier actividad empresarial que se nos ocurra. ¿Por qué el cine sí y, por ejemplo, las fábricas de zapatos no? ¿Por qué no subvencionar también la apertura de restaurantes o, aún mejor, bares de copas? Cualquier iniciativa de este tipo siempre será mucho más atractiva si le quitamos el riesgo, ¿no? Además, al tener asegurados los ingresos, no habrá motivos por los que los bancos no den el crédito que se pida… Voy a ver si me dan una subvención por “bloguero incipiente”; a fin de cuentas, no creo que este blog sea menos “cultura” que un drama sobre la vida de una niñata de pueblo que se harta de su novio y se va a pasar una semana a Madrid para conocer mundo…

Qué cachondos, éstos del cine…

PD: Por añadir un poco de pimienta al tema, me gustaría dejar sobre la mesa también la cuestión de la obligatoriedad de exhibir un cierto porcentaje de películas dobladas al catalán (en Cataluña, claro). Curiosamente, en contra de la industria y del propio público que se resiste a acudir a ver las películas cuando se doblan al catalán. Supongo que los políticos acabarán compensando las pérdidas que se generen con esta medida a través de más subvenciones… pues nada, todo sea por mantener artificialmente una necesidad que no existe.

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Y a quién demonios le importa el estatut?
Intercambio y préstamo en 2022
¿Qué debe tener mi tele nueva?
Spotify para libros, ya!!!

¿Y a quién demonios le importa el estatut?

29 junio, 2010 1 comentario

Bueno, por fin… después de más de cuatro años de deliberaciones (que digo yo que dan para deliberar…) el tribunal supremo de este santo país ha decidido que ni sí ni no, que bueno, que vale, que venga… que tal vez… ninguna sorpresa… ni en la dichosa sentencia, ni en la reacción de nuestros ilustres políticos.

Pero, ¿a alguien le importa de verdad todo el rollo este del estatut? Hombre, hace cuatro años, con la bonanza económica, entiendo que algunos políticos mediocres (a los que como no les da para gobernar un país entero, pues quieren convertir cualquier región en país) tuvieran que buscar alguna excusa para hacerse ver y salir en la tele… que tampoco es cosa de que la gente se aburra demasiado. Pues en ese momento podía hasta entenderse que sacaran temas como estos (¿alguien más se acuerda del famoso -y difunto- Plan Ibarretxe?), pero ahora, con la que está cayendo, parece un poco anacrónico…

Y mira que tenemos cosas por las que preocuparnos (y, sobre todo, ocuparnos)… el déficit público, el desastroso sistema financiero, las tensiones dentro de Europa, el mundial, la guerra de Irak, la reforma laboral, la democracia en Cuba, el peso de Maradona, el caso Gurtel, la sonrisa de Del Bosque, el plan de ajuste, la reunión del G20, las conspiraciones de Pedrojota, el mundial, el estado de Haití, la popularidad de Rajoy, la subida del IVA, la reforma financiera de Obama, la pederastía en la iglesia católica, las rodillas de Nadal, la bajada en los salarios de los funcionarios, el mal humor de los conductores de autobús, el mundial, el precio de la gasolina, la salud de Steve Jobs, los tipos de interés, las comisiones bancarias, la ley de víctimas del terrorismo, la declaración de hacienda, las notas de los niños, la incompetencia de tu jefe, el euribor, la calidad de la cosecha de albariño, el mundial, el cambio climático, la globalización, la desglobalización, el segundo anillo de Gasol, la velocidad del ADSL, el iPhone 4G, Paco González y la Ser, las pensiones, la huelga del Metro, el filtro del agua de la nevera, la calidad del cine español, el aparcamiento cerca del trabajo, el mundial, este blog, la ley anti tabaco, el estado de las carreteras, los modelitos de Maritere (la vice), los atascos, el AVE al norte, la batería de mi móvil, Garzón, el mundial, la mancha de petróleo en los USA, el intercambio gratuito de archivos, la censura en China, el cheque-bebé, el nivel de aceite del coche, Al-Qaeda, el mundial, el sueldo de los eurodiputados, el final de Perdidos, la muerte de Saramago, las trampas de Hamilton, el rock&roll, la hipoteca, el recibo de la luz, el nivel de los pantanos, el ibex35, ¿he puesto ya el mundial?

Pues sí, al 99% de los votantes de este país todas estas cosas les importan más que el dichoso estatut… así que ya saben, señores políticos: ustedes verán en qué dilapidan su escaso crédito

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Qué justifica una reforma laboral justamente ahora?

¿Por qué no sacamos el dinero del banco?
Harto de: economistas (o sucedáneos)

¿Por qué son tan complicados los impuestos?

22 junio, 2010 Deja un comentario

Como cada año por estas fechas, estamos casi todos inmersos en la fastuosa tarea de hacer nuestra Declaración de la Renta (así, con mayúsculas). Esa titánica tarea que nos ocupa tanto tiempo, primero recopilando los cromos que nos envían nuestros “pagadores”, nuestros bancos… luego descargando el Padre (este año, por fin, para Mac) y los datos fiscales o borrador (si has tenido la suerte de que tu vida sea tan simple como para que te envíen un borrador), revisando todo por si hubiera algún error (porque, eso sí, Hacienda no se hace responsable de sus propios errores… la culpa siempre es tuya), y, finalmente, resolviendo el misterio anual que hace que seamos de los “afortunados” a los que Hacienda retuvo de más durante todo el año y por eso te devuelven, o de los otros “afortunados” a los que les toca pagar todavía un poco más…

Y también como cada año, al revisar el extracto de todo lo que hemos pagado o vamos a pagar, tratamos de auto-confortarnos pensando en que es para el bien de todos, que con ese dinero se hacen hospitales, carreteras, se mantienen guarderías, colegios… y también como cada año acabamos acordándonos de que también sirven para pagar funcionarios perezosos (no todos, ojo, pero sí muchos), políticos corruptos y/o mentirosos, una religión que no es la de todos… e, inevitablemente como cada año, acabamos de mal humor.

Este año me gustaría añadir una reflexión un poco distinta, relativa a la complejidad de nuestro sistema fiscal. De nuevo he de confesar que no sé casi nada de fiscalidad y que esta reflexión me la inspiró este post sobre los privilegios de algunos colectivos en el IRPF; el hecho de no conocer el sistema fiscal en profundidad hará que todas mis reflexiones tengan, exclusivamente, la visión de la persona de a pie que mira alrededor de todo ese mundillo y se sorprende…

La primera sorpresa me la causa el hecho de que “el sector público” no sea capaz de cruzar datos entre las distintas administraciones para obtener ellos solitos los datos del 99,99% de nosotros. Indudablemente, tienen muchos más datos de los que utilizan (¿por qué no utilizan los datos, por ejemplo, de la venta de acciones para elaborar el borrador? ¿o una factura sobre un concepto desgravable de la cual el vendedor, sin duda, ha declarado el IVA hace meses?). La respuesta que se me ocurre es evidente: porque es más fácil y barato molestarme a mi para que se los provea (de nuevo), y porque, al tratarse de decisiones políticas, aparece la arcana incompetencia de los políticos para ponerse de acuerdo en casi nada.

La segunda sorpresa viene cuando, a veces, los datos que tienen son incorrectos o, en la mayoría de los casos, incompletos. Si tienen la información de todas mis cuentas bancarias, ¿por qué les faltan los de una? Y más aún, ¿por qué no utilizan la información de alguno de los años anteriores en que he ido corrigiendo este dado sitemáticamente?

Lo siguiente no es una sorpresa, sino más bien una señal de ineficiencia (coincidiréis conmigo en que esto nunca es una sorpresa en nuestras administraciones públicas): ¿por qué me devuelven dinero después de habérmelo quitado? Aparte del hecho de que este sistema constituye una forma de financiación a corto plazo totalmente gratuita (no deja de ser un préstamo a unos meses a interés cero), igual sería más fácil que yo pudiera informar a mi empresa de que tengo una hipoteca, o de que realizo donaciones, o de que tengo un plan de pensiones, para que me retengan menos todos los meses (algo que sí hacen con el número de hijos, que tampoco estoy pidiendo algo tan raro)… y luego, por supuesto, justificar todo en la declaración (no vamos a pedir que se fíen de nosotros, viendo lo que se ve). Se evitaría, aparte de la molestia a los usuarios, el movimiento de una ingente cantidad de dinero (aunque, ahora que lo pienso, los bancos perderían un montón de comisiones… ¿tendrá esto también algo que ver?).

Por último, una observación: ¿nadie más se ha dado cuenta de la cantidad de gente que vive de la complejidad del sistema impositivo? Asesores y más asesores viven de hacerle transparente a la gente de a pie los distintos tipos, formas, colores y sabores que tienen nuestros impuestos (no digamos ya si nos metemos en la tributación en las empresas).

Seguro que hay más ejemplos, pero estos tres me parecen suficientemente claros para ilustrar la idea… ¿Por qué, en estos tiempos que corren de ensalzamiento de la austeridad, no pensamos en aligerar este trámite? Que ya bastante duro es tener que pagar, como para que encima te cueste dinero…

Si te ha gustado el post, puedes votarlo aquí:

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Por qué no sacamos el dinero del banco?

Harto de: economistas (o sucedáneos)

¿Qué justifica una reforma laboral justamente ahora?

9 junio, 2010 Deja un comentario

Bueno, pues parece que ya está aquí… el próximo día 16, si el tiempo no lo impide, tendremos entre nosotros a la temida, la aborrecida, la tantas veces pospuesta… reforma laboral!!!

Parece que después de casi dos años de resistirse, de ir contra viento y marea, de decir que “los trabajadores no pagarán el coste de la crisis”, al final, los trabajadores tendremos que sufrir las consecuencias de la mala cabeza de los banqueros, financieros y similares, viendo nuevamente reducidos nuestros derechos laborales.

Aún no sabemos cuál será el verdadero impacto de la tan traída y llevada reforma pero, ¿alguien se apuesta a que traerá un abaratamiento del despido? De nuevo parece que se cumple la fórmula de gestión preferida por los empresarios de este país: reforma laboral = abaratamiento del despido… y poco más.

Supongo que los sindicatos harán su papel y montarán en cólera delante de las cámaras, los políticos de derechas se aferrarán a su populismo de quita y pon, y saldrán en manifestación en defensa de los derechos de los trabajadores (hay que fastidiarse…), y los empresarios se cansarán de decir que esta reforma es insuficiente y no garantiza nada (será por coartadas…). El gobierno dirá que no ha tenido más remedio, que si necesitamos la confianza de los mercados para colocar nuestra deuda pública, que si están pensando en los parados, y bla, bla, bla. Habrá, sin duda, una huelga general que hace dos meses no pensaba secundar pero que, si finalmente se abarata el despido, secundaré.

¿Y qué conseguiremos al final? Simple y llanamente, reducir los derechos de los trabajadores por cuenta ajena… mientras seguimos despilfarrando el dinero de las administraciones, tanto las de un signo político como las del otro, tanto las centrales como las autonómicas o las municipales… será por dinero… Eso sí, tendremos empresarios más satisfechos… bueno, al menos alguien saldrá ganando… posiblemente volvamos incluso a atraer inversión extranjera (de esa de “calidad”… de la que busca países con los costes laborales más bajos posibles).

Bueno, creo que también el gobierno acabará por salir ganando, ya que poco a poco va dejando sin argumentos a la oposición… adoptar las medidas clásicas de la derecha como reacción ante una crisis es lo que tiene, que acabas invadiendo su espacio político. Claro que también ocurrirá la reacción contraria: la derecha terminará invadiendo el espacio político de la izquierda, posicionándose en contra de la reforma y a favor de los trabajadores. No sé vosotros, pero yo tengo en la cabeza la imagen de dos perros persiguiéndose alrededor de una farola

¿Por qué no abordamos, como alternativa, una reforma en profundidad de todo el sector público? Me refiero a alinear el statu quo de los funcionarios con el del resto de los trabajadores por cuenta ajena… que su trabajo sirva para conseguir una administración lo más eficiente posible (ya que son tantos, al menos que se les vea).  Ah, claro, se me olvidaba que ese punto no debe de ser importante para “los mercados” que, al final, son quienes mandan aquí…

¿Y qué ocurrirá dentro de, por ejemplo, cinco años cuando con un poco de suerte toda esta situación no sea más que un mal recuerdo? ¿Alguien se preocupará de volver a dejar las cosas como estaban después del “esfuerzo” por sacar al país de la crisis? ¿Alguien reclamará a los banqueros y financieros que paguen los costes del roto que nos están causando a todos? ¿Alguien irá contra los altos ejecutivos que, con su mala cabeza, han generado tantos problemas? Hagan sus apuestas…

Para que nadie me acuse de no dar soluciones, os voy a proponer una: que en las próximas elecciones generales voten sólo los banqueros. Ya que son quienes mandan aquí, al menos que no parezca lo contrario… Me parece que una abstención del 80% sería un aviso lo suficientemente serio, que incluso nuestros grandes políticos podrían entender ¿no estáis de acuerdo?

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:
¿Por qué no sacamos el dinero del banco?

Harto de: economistas (o sucedáneos)

¿Desglobalización?

7 junio, 2010 1 comentario

Hace poco leí un interesante artículo en el semanal de El País en el que hablaba acerca de nuestro acelerado ritmo de vida (“generación Nespresso” nos llamaban), y uno de los puntos que me llamó especialmente la atención fue cuando hablaban brevemente de la “desglobalización”.

La idea se basa en que, en un escenario en que el precio del petróleo siga subiendo, los costes de los viajes se dispararán, volviendo a la situación de hace 50 años, cuando tomar un avión era un acto sumamente caro, reservado a una élite o a necesidades muy concretas. Esta situación conllevaría que todo el mundo desarrollara su vida en un ámbito mucho más local: comeríamos alimentos exclusivamente generados en nuestra zona y siempre “de temporada” (nada de cerezas argentinas en invierno), iríamos de vacaciones a sitios cercanos (nada de viajes de dos semanas a Vietnam) y trabajaríamos en un entorno más local (nada de viajes de ida y vuelta en el día a otra capital europea para una reunión de dos horas). Volveríamos a la vida de pueblo, de barrio.

He de decir que, si bien la idea me impresionó un tanto al leerla, cuantas más vueltas le doy, menos de acuerdo estoy con sus conclusiones… fundamentalmente por dos motivos:

  1. Las comunicaciones se han desarrollado enormemente en los últimos años, y el impacto del precio del petróleo en ellas es mínimo. Podríamos, pues, trabajar con colegas en el otro lado del mundo sin tener que desplazarnos… conoceríamos otros rincones del planeta sin tener que ir hasta allí. Nuestra conciencia seguiría siendo colectiva, global, aún en el hipotético caso de ver muy mermada nuestra capacidad de desplazamiento físico a largas distancias.
  2. El papel del petróleo como combustible principal de nuestra sociedad tiene que ir desapareciendo. Esta desaparición será tanto más acelerada cuanto más rápido suba el precio. En una situación como esa, energías que ahora no se están desarrollando porque conllevan una fuerte inversión que las hacen poco rentables (ej: hidrógeno), comenzarían a ser rentables. Además, energías que ya son rentables (eólica, solar) se desarrollarían aún más rápidamente.

Sinceramente, no creo que este tema de la globalización tenga mucha vuelta atrás. Da la impresión de que es como la tónica: cuanto más la pruebas, más te gusta. Quien hace negocios, siempre quiere tener ante si un mercado cuanto más amplio, mejor (aunque la competencia también sea amplia); quienes trabajamos por cuenta ajena, tenemos ante nosotros muchas más posibilidades profesionales: acceso a información, menos limitaciones, etc.

Todos nos preocupamos cuando la globalización se utiliza para llevar fábricas de un sitio a otro con el fin de aprovechar costes laborales más bajos, incluso ilegales en el lugar de origen. Bueno, nos preocupamos siempre que nosotros seamos el lugar de origen, no el de destino, claro… en ese caso, estaremos encantados. Sin embargo, también es un resultado de la globalización el hecho de poder viajar frecuentemente a visitar a nuestra familia y amigos cuando el trabajo nos lleva a algún sitio más o menos lejano, evitando tener que perder nuestro puesto de trabajo.

Estoy seguro de que, con el tiempo, podremos hacer funcionar este asunto de la globalización mucho mejor; aprenderemos a sacarle más provecho y a ser más eficientes en su uso. Porque, volviendo al tema de disponer de cerezas argentinas en diciembre (o, a la inversa, que en Argentina dispongan de cerezas españolas en junio), podemos verlo como una simple frivolidad, si somos simples consumidores, pero los actores en este negocio seguramente estarán encantados del nuevo mercado que se abre ante ellos; crecerá la producción, y se generarán puestos de trabajo adicionales en toda la cadena (producción, transporte, almacenaje, distribución, venta al por menor, etc.).

Por lo que respecta a la globalización creo que deberíamos centrarnos en ver el vaso medio lleno y aprovechar los beneficios que nos trae. Eficiencia y evolución sin duda serán (son) dos conceptos claves a desarrollar en el futuro próximo para no agotar el mundo de tanto usarlo…

votar

Facebook Twitter Meneame iGoogle My Yahoo My Live

Relacionado:

¿Nucleares? Sí y no, gracias…

¿Escapes de crudo? Anda ya…
Sobre velos, respeto, libertad y enseñanza

Harto de: economistas (o sucedáneos)

3 junio, 2010 2 comentarios

Pero harto, harto… Y no puedo creerme que sea el único… ¿nadie más está cansado de todas esas lecciones impartidas por tipos supuestamente sesudos que pretender saber cómo sacarnos de la crisis, pero que dicen todos exactamente lo mismo?

Sí, supongo que no seré el único. Estoy harto de asistir a conversaciones sobre tal o cual dato macroeconómico, sus pros y contras, su forma de aplicarse… que si el control del déficit, que si el gasto público, que si los mercados, que si la inflacción.

Pero lo que ocurre de verdad es que no tienen ni idea de lo que están diciendo; estamos en la crisis que estamos porque tipos como esos, o bien no han sabido predecirla o, lo que es peor, no han querido evitarla. ¿Dónde estaban todos ustedes hace tres años? ¿Por qué no hablaban entonces de la debilidad de la economía nacional, de la burbuja inmobiliaria, o de los “activos tóxicos”? ¿Por qué no se criticaba entonces la actitud de esas oscuras entidades económicas, hoy denostadas, que son las agencias de rating? ¿Por qué no se creó entonces un fondo de reserva para casos como estos?

Por otro lado, ¿nadie más tiene la impresión de que siempre parecen estar todos de acuerdo entre si?. Supongo que existirá algún tipo de debate interno entre economistas, pero yo no lo veo, más allá de pequeñas diferencias sobre teorías puntuales. Como no soy economista (afortunadamente) lo mismo no les consigo entender… igual es que sus debates son tan sesudos y tan profundos que ni se ven… pero, para el gran público, todos están siempre de acuerdo; todos dan el mismo mensaje, la misma receta en todas las tertulias a las que les invitan. Supongo que es lo que ocurre cuando en el mundo hay una doctrina única para algo (¿os imagináis un mundo con una sola religión? ¿con un solo país? ¿con una sola raza?).

Echo de menos alternativas serias que se salgan de lo establecido y aceptado, planteando otros modelos económicos a largo plazo, para que los gobiernos tengan opciones diferentes que nos eviten parecer a todos borregos. Porque cuando alguien se sale ligeramente del guión, rápidamente tiene que corregir su política para evitar “asustar a los mercados”. Yo creo que habría que asustarles… y bien en serio. A ver si echamos a tanto financiero avaricioso, a tanto especulador, a tanto manipulador.

Porque como estemos esperando que los economistas (o sucedáneos) nos den la solución, vamos mal…

votar