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Argentina no debe de ser Maradona (afortunadamente)

23 agosto, 2010 1 comentario

Supongo que todos coincidiremos en que si hay una persona (o personaje) que esté generalmente asociado a la imagen de Argentina fuera de allí ese es Maradona. Y también coincidiremos en que cuando se dan estos estereotipos es tanto para bien como para mal… y en este caso, creo que es sólo para mal.

No soy argentino ni he estado allí (desafortunadamente), aunque sí he conocido a algunos argentinos fuera de su país; también conozco a personas que han estado temporalmente en Argentina. A través de todos ellos y de noticias que nos llegan, tengo la impresión de que en Argentina se venera a Maradona. No sé si es totalmente cierto, ni si es tanta la veneración y reverencia como para que se le trate de “dios”. De ser así, como generalización, me parecería bastante lamentable.

Creo que nadie puede discutir que Maradona fue un interesante jugador de fútbol, que consiguió bastantes éxitos, tanto con los diferentes clubes por los que anduvo como, principalmente, con la selección argentina. Posiblemente uno de los “tres grandes” (Pelé, Maradona y Cruyff)… bueno, ¿y qué?

Recordemos que este personaje terminó sus días como futbolista de élite con un escándalo de dopaje por cocaína… vaya, no me parece un gran ejemplo para un país. Recordemos que luego se dedicó a dilapidar su fortuna con compañía femenina, comida en (gran) abundancia y drogas (supongo que también en abundancia), actitud que terminó con él en el hospital, gordo como una de aquellas pelotas que él tanto quería y tan bien manejaba. Cuando todos le dábamos por muerto (vivía rápido, pero ni siquiera hubiera cumplido con aquella máxima de Jim Morrison de hacer un cadáver bonito), va y resucita… y se va a Cuba, a pasear su inmensa persona por supuestas clínicas de desintoxicación (recuerdo un vídeo grabado por entonces en el que se le veía con una o dos putas a través de la ventana de su hotel)…

Bueno, la cosa no hubiera pasado de una anécdota, si a este indolente no se le hubiera pasado por la cabeza dedicarse a ser ¡¡seleccionador de fútbol de Argentina!! Y alguien decide que, a pesar de su prácticamente nula experiencia como entrenador, pesa más la imagen que los conocimientos… y que ya compensarán con un cuerpo técnico competente sus abundantes carencias. La broma estuvo a punto de costarle a Argentina no clasificarse para el último mundial, además de la depresión perpetua de Messi y una vuelta más que prematura de Sudáfrica.

Y, claro, todo esto aguantando sus aires de superioridad, su diarrea verbal y su furia contra cualquiera que se atreva a discutirle mínimamente. Parece que este capítulo está ya cerrado y Maradona ha dejado de ser el seleccionador de Argentina… mejor para Argentina, peor para el resto de selecciones que volverán a encontrar en esta selección a un rival serio.

Supongo que, al final, nosotros, los pobres mortales, somos en parte responsables de que todos estos “astros” vivan endiosados y se crean seres por encima del bien y del mal. Al final, personajillos como Maradona son manipulados por otras personas, más inteligentes y, seguramente, con peores intenciones. Por eso creo que es tan importante desmitificarles: Maradona, lo único que sabía hacer, era dar patadas a un balón… sí, entretenía, pero, vaya, tampoco tanto, ¿no? Estoy seguro de que Argentina puede encontrar otros iconos bastante más interesantes en los que fijarse y a los que seguir.

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26 julio, 2010 4 comentarios

No podemos negar que una de las “colas” (con perdón) más comentadas del mundial (¿qué mundial?… el de fútbol, hombre) ha sido el archimegasupervisto beso entre Casillas y la reportera más dicharachera de Tele5. Y es que durante un mes nadie ha podido con la información deportiva (futbolera)… ni la política, ni la crisis, ni, tampoco, me temo, la prensa rosa… Pero hete aquí que el beso de marras ha llegado como caído del cielo, como maná venido para facilitar la transición natural entre el mundial terminado y la información rosa que debe sustituirlo para que los españolitos podamos seguir viviendo en el limbo un poco más. Ni el propio Hitchcock lo hubiera hilvanado mejor…

Esta escena me ha dado la idea de escribir unas pocas líneas para dar mi opinión sobre el proceloso mundo de los mamoneos varios en que se ha convertido la prensa rosa últimamente. Aún recuerdo cuando ojeaba las pocas revistas del corazón que compraba mi madre, hace ya bastantes años… bodas reales, la Preysler, casas enormes, financieros que se van con rubias ligeras de ropa interior… aquello sí que era glamour

Luego llegó Tómbola, y con ella consiguieron encajar este mundo con la televisión, cosa que hasta entonces no había funcionado demasiado bien. Y, aunque el formato cambió sustancialmente, hay que reconocer que, al menos en los primeros tiempos, seguía teniendo bastante gracia. Al menos quienes se encargaban de presentarnos las historias eran periodistas, y los famosos lo eran de verdad (algunos directamente y otros ya sólo por alusiones)… hasta que el cénit llegó el día que Chabeli Preysler se levantó y se fue en riguroso directo, dejándoles a todos con dos palmos de narices y conversación para un año. Aquel gesto fue casi como un epitafio para un glamour cada vez más sucio, más marrón, más barato.

Luego, poco a poco, resultó que ya no hacía falta ser alguien conocido por méritos propios, ni por ser “hijo de”, ni “ex de”… empezó a valer haber tenido algún roce más o menos íntimo con algún “hijo de” o con algún “ex de” para que te pagaran una pequeña fortuna por salir en televisión a contar tus miserias, fueran reales o inventadas… bueno, de hecho, si eran inventadas tanto mejor, porque así podían estar luego otros tres o cuatro programas sacando testigos que certificaran que lo que se había dicho no era cierto.

Y tampoco era necesario ser periodista para estar del otro lado; también bastaba con haber dado buen juego en algún programa anterior o paralelo (como los esclavos romanos que, al sobrevivir a un combate con gladiadores, eran premiados con el derecho de unirse a estos propios gladiadores). Con el éxito de estos programas, los papeles se mezclaron… ya no estaba claro quién entrevistaba a quién, quién quería ser el famoso, quién interesaba más. Realmente, los entrevistadores eran y son, en muchos casos, más famosos que los propios entrevistados, a quienes ya casi nadie conoce; simplemente porque ellos salen en todos sus programas.

Así, poco a poco, hemos llegado a la situación de decadencia actual del sector que, más que maduro, está podrido. Hemos llegado a revistas cuyo principal interés radica en que enseñan fotos desagradables de famosos o famosillos; hemos llegado a programas donde se discute a gritos sobre la vida sexual de alguna gallinita; hemos llegado a perder nuestro valioso tiempo con tertulias sobre el tamaño del miembro del amante del primo de la esposa del hijo de un vecino cercano de un ex boxeador fallecido, con la esperanza de que, en el mejor de los casos, a alguna de las invitadas le dé por enseñarnos fugazmente sus nuevas tetas.

Se les gastó el morbo de tanto usarlo.

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