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Archive for the ‘política’ Category

Huelga de multas caídas

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace unos días despotricaba en este mismo blog contra los controladores y sus maniobras más o menos ilícitas para presionar al gobierno y conseguir mejoras laborales. Hoy vuelvo a escribir sobre movilizaciones sociales, pero esta vez para apoyarlas…

Me refiero a otra situación irregular de la guardia civil y algunas policías locales, por la cual ha descendido drásticamente el número de multas impuestas en las últimas semanas. Por supuesto, los implicados lo niegan (obsérvese la similitud de sus argumentos con los de los controladores aéreos)…

Aunque la situación es bastante parecida al caso de los controladores, sus efectos no lo son… ni mucho menos. En lugar de sentirnos rehenes de un grupito de señores a cargo de permitirnos, o no, salir de vacaciones, más bien nos sentimos liberados… es casi como si hubieran abierto el puño y hubiéramos escapado. Hala, parece que ya podemos correr todo lo que queramos en carretera, adelantar donde nos dé la gana, aparcar de igual forma y consumir las sustancias que consideremos apropiadas a cada situación… campo libre a los nuestra irresponsabilidad individual…

Y, además, parece que esta actitud no está teniendo ningún impacto en la sociedad (ha subido el número de accidentes en carretera, pero el gobierno niega que tenga ninguna relación con este conflicto), pues miel sobre hojuelas… de todas formas, ante esta situación, alguien debería plantearse las dos cuestiones siguientes:

  • Si es verdad que la reducción de multas no tiene efecto social, ¿qué sentido tenía la situación en la que sí se ponían multas? ¿tienen las multas un efecto disuasorio real o son sólo un método recaudador?
  • Si no es verdad que la huelga está teniendo nulo efecto social, ¿no debería sentirse alguien responsable de alguno de los últimos accidentes en carretera?

Y a todo esto, casi nadie habla de los orígenes del conflicto, qué se pide, qué se ofrece… el porqué (bueno, en estos casos, casi nadie habla nunca de los orígenes de los conflictos, sino más bien de sus efectos). Da igual… lo apoyamos… y apoyamos la lucha de estas personas por conseguir unos objetivos que seguro que son razonables, sean los que sean… a resistir y a seguir en la lucha mucho, pero que mucho tiempo.

Y nosotros que lo veamos.

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Bien común, bien de “nengún”

9 agosto, 2010 1 comentario

Como casi todos los dichos populares, el que da título a este post está cargado de razón. Lo que es de todos, no es de nadie. Así imagino que piensan una parte (no sé si grande pero sí al menos muy visible) de los gestores públicos que tenemos.

Creo que todos los que no hemos sido ni probablemente seamos nunca funcionarios hemos tenido alguna vez en la cabeza los típicos tópicos referidos a este colectivo: que no trabajan lo suficiente, que abusan de sus extraordinarias condiciones laborales, que ya nos gustaría que alguien los “metiera en vereda”, que no tienen suficientemente interiorizado quiénes somos sus clientes, que a ver cuándo desarrollan de una vez la e-administración para no tener que verles más…

Bueno, tampoco comparto completamente estas ideas, o al menos no las comparto como una generalidad aplicable a todos los funcionarios. Sí que es cierto que, en mi opinión, las condiciones laborales de este sector hacen muy difícil luchar contra los abusos que, por supuesto, existen; abusos de gente que no hace su trabajo y abusos de funcionarios que no tratan correctamente a sus clientes (nosotros). También es cierto que estos abusos al final manchan la imagen de todo el colectivo que, y esto sí que creo que es una generalidad, los consiente (aquí podríamos incluir también el papel jugado por los sindicatos, protegiendo a trabajadores que abusan a costa del resto).

Y esta mala imagen es también responsabilidad, quizá en mayor medida si cabe, de muchos de los gestores que se encargan de hacer funcionar los distintos servicios públicos (en el chiste de arriba, ¿quién tiene más culpa, los dos señores que no hacen nada, o su supervisor que se lo consiente?). Estos gestores parecen a veces más interesados en una posible carrera política, o en una segunda vida laboral en el sector privado, que en optimizar el servicio público que se les ha encomendado. En la empresa privada esta actitud terminaría con estas personas en “la rúe”, sin más contemplaciones.

Necesitamos, urgentemente, optimizar el sistema público (a cualquiera de sus niveles: local, autonómico o estatal) para evitar que nuestros amables políticos sigan cayendo en la tentación de reducir costes a base de recortar (en general… cualquier cosa…), en lugar de buscar soluciones más complejas, pero más eficientes (y duraderas). Y estas iniciativas deberían surgir del propio sistema público, tal y como se hace en la empresa privada. No estoy pensando, ni remotamente, en reducir puestos de trabajo (aunque seguramente se pudiera aplicar alguna reducción sin gran impacto en el servicio), sino en optimizar la distribución de funciones entre los trabajadores, y exigirles un rendimiento acorde a su posición. Estoy pensando en potenciar la retribución variable, en base a rendimiento y objetivos cuantificables en todo el sector público. Estoy pensando en que todos, gestores y trabajadores, desempeñen sus funciones con eficiencia

Pero, claro, para eso tenemos que comenzar a ver el bien común como lo que en realidad es: un bien de todos.

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Prohibido (no) prohibir

9 agosto, 2010 Deja un comentario

Tengo la impresión de que cada vez que leo la prensa me encuentro con más críticas al hecho de que algún gobierno prohiba cosas. Parece cierto, lícito, entendible, que algunas de las cosas que se prohiban nos resulten más o menos adecuadas, o estemos más o menos de acuerdo con ellas… pero de ahí a retirar al gobierno (cualquier gobierno) la legitimidad para prohibirlas, hay un trecho… los dos ejemplos recientes en los que estoy pensando son la cuestión taurina catalana y la ley anti tabaco.

Lo curioso (bueno, más bien lo humano) es que muchas de las personas que ahora se levantan contra la capacidad del parlamento catalán para prohibir las corridas de toros o del gobierno para prohibir fumar en lugares públicos, no han tenido la misma energía para levantarse contra, por ejemplo, la prohibición de consumir alcohol en la calle (la “ley antibotellón”), o cuando se ha retirado la prohibición del aborto, por ejemplo. Claro, con una están en desacuerdo, pero con las otras no… curioso (humano).

Desde mi punto de vista, un gobierno (cualquier gobierno) o un parlamento (cualquier parlamento) tienen la legitimidad de prohibir (o “desprohibir”) aquellas cosas que le permitan las normas de nuestro estado; a eso yo le llamo “gobernar” (también se le podría decir “hacer su trabajo”). Si nuestro marco legal le permite al parlamento catalán establecer el debate, ejecutar la votación y prohibir las corridas de toros en su territorio, creo que tienen toda la legitimidad para hacerlo. Esa y cualquier otra prohibición que consideren mayoritaria y legalmente adecuado imponer o levantar. Podemos quejarnos, podemos manifestarnos, podemos no estar de acuerdo… pero le hemos dado a ese órgano de gobierno la capacidad de hacerlo.

Y que conste que, aunque me considero antitaurino, no estoy especialmente de acuerdo con esta prohibición; creo que el arraigo de los toros en cataluña es tan bajo, que, a poco que se hubieran “desincentivado”, se habrían apagado solos, igual que ocurre en otras comunidades sin tradición taurina. Pero leer las cosas que estamos leyendo últimamente, como que este tipo de prohibiciones restringen el estado de derecho, que son dictatoriales, que excluyen a las minorías, que van contra la cultura… son, además de pura demagogia, estupideces.

Claro que, si vamos a poner en tela de juicio la capacidad de nuestros gobiernos para prohibir cosas, propongo que empecemos por otras, quizá más, digamos, “populares”:

  • Quitemos la obligación de utilizar el cinturón de seguridad en el coche.
  • Anulemos la prohibición de las drogas.
  • ¿Por qué prohibir el baño con bandera roja en las playas?
  • Nada de prohibir el alcohol a los menores.
  • No prohibamos subir en moto sin casco.

Todos estos (absurdos) ejemplos se corresponden con cosas que algún día estuvieron permitidas (es decir, constituyeron una libertad individual), y que hoy en día nos parecen completamente inasumibles. Creo que con los toros o el “fumeteo” en público algún día ocurrirá lo mismo… todos recordaremos con tristeza (o extrañeza) aquellos tiempos en que algunos se dedicaban a aplaudir a unos señores ridículamente vestidos que torturaban a un animal en público (eso sí, con mucho arte), mientras ahumaban a otro señor sentado a su lado.

Espero que nuestros gobiernos afronten los retos que les va imponiendo la sociedad tal y como han hecho en este caso; con algunos de ellos estaremos de acuerdo, y con otros no. Pero, en mi opinión, siempre que nos mantengamos dentro del marco legal actual, más que hablar de “legitimidad” de los políticos, deberíamos hablar de “obligación”.

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Dependencia fósil

4 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace poco leí un artículo en El País que describía muy bien cómo la administración Obama comienza a dar pasos en la línea de reducir la dependencia de ese país respecto a los combustibles fósiles; el indicador puesto como ejemplo era la adjudicación a Abengoa de la construcción de una de las mayores plantas de energía termosolar en los USA. Lo cierto es que, dejando aparte la influencia / presión / chantaje de las multinacionales petroleras, no termino de encontrar ningún motivo para no iniciar un período de evolución seria hacia otro tipo de energías.

Supongo que los USA tendrán ciertas reservas de combustibles fósiles disponibles; su estrategia respecto al petróleo, al menos hace tiempo, era no utilizar sus propias reservas sino importarlo. Lo cierto es que tiene mucho sentido, ya que les permitirá tener un tiempo extra de disponibilidad cuando las reservas de los demás se hayan agotado; es de suponer, además, que entonces el precio estará mucho más alto que ahora, por lo que la inversión no es mala (desde el punto de vista estrictamente financiero, al menos). Claro que esta inversión sólo será rentable si ese petróleo continúa siendo necesario, es decir, si países como el nuestro, sin ninguna reserva petrolífera no hemos sido suficientemente inteligentes y avispados como para haber reducido nuestra dependencia drásticamente, anticipándonos al previsible colapso energético.

En este sentido, creo que ahora es el momento de tomarnos en serio transformar drásticamente el origen de la energía que consumimos. Si no lo hacemos por conservar el planeta (es posible que a mucha gente, sobre todo del sector energético, esto le dé exactamente igual), hagámoslo al menos para reducir nuestra dependencia exterior. Estratégicamente, no nos interesa nada seguir dependiendo del gas que viene del norte de África, o del petróleo del Golfo Pérsico o América Latina, especialmente cuando podemos incluso llegar a invertir la balanza, siendo exportadores netos de energía (si bien no tenemos petróleo, tenemos mucho sol).

Claro que para conseguir esto tenemos que invertir fuertemente (estratégicamente, diría yo) en el desarrollo de tecnología que permita el aprovechamiento de fuentes de energía alternativa. No podemos esperar que este desarrollo se produzca en países exportadores de petróleo, claro, ni por empresas que están aprovechando el corto plazo energético, es decir, petroleras, etc. Seguro que tienen sus propios planes estratégicos de conversión, para asegurar su supervivencia cuando los combustibles fósiles se agoten, pero también seguro que no los pondrán en marcha antes. No pidamos peras al olmo… Sin embargo, creo que debería haber suficientes “fuerzas inversoras” como para generar el desarrollo necesario… y la primera de ellas, sin duda, el Estado. Aquella famosa frase de “que inventen ellos” tiene aquí y ahora menos validez que nunca… En este sentido acabamos de leer hace unos días la excelente noticia de que se ha decidido continuar con las inversiones en el primer generador de energía por fusión nuclear… aunque queden aún bastantes años para que sea una fuente viable comercialmente, al menos es un paso más.

Podemos imaginarnos que las presiones del “lobby petrolero” (multinacionales, países…) en contra de este desarrollo deben de ser enormes. Supongo que querrán continuar controlando toda la energía mundial como hacen ahora, y, en el momento en que las energías alternativas consigan un desarrollo “comercialmente válido”, desplegarán toda su capacidad de influencia para frenarlo. Tenemos que ser suficientemente inteligentes como para abrirles hueco a los mismos inversores en el nuevo sector energético, y permitirles así seguir forrándose… será la única forma de que no torpedeen este desarrollo y nos permitan evolucionar, evitando así que nos arruinemos aún más de lo que ya estamos.

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Categorías:energía, petróleo, política, USA

¿Realmente importa dónde has nacido?

4 agosto, 2010 Deja un comentario

La pregunta es razonablemente absurda porque la respuesta es razonablemente evidente: sí, claro. Reza el dicho popular que uno no es de donde nace, sino de donde se hace, demostrando que nuestros antiguos tenían un punto más de sabiduría y de sensibilidad ante ciertas cosas, que nosotros estamos perdiendo.

Obviamente, sí es importante dónde se nace, claro que lo es. No es lo mismo nacer en Suecia, por ejemplo, donde el nivel de vida es uno determinado, frente a hacerlo en Nigeria (empezando por la probabilidad de llegar al segundo año de vida). Tampoco es lo mismo nacer en el barrio de Salamanca de Madrid, o hacerlo en La Rosilla (paradigma nacional de poblado chabolista). Claro que no es lo mismo.

Pero es bien distinto reconocer el hecho de que el lugar de nacimiento condiciona tu vida, tus posibilidades de desarrollo, a llegar al absurdo de juzgar a una persona sólo (o prioritariamente) por su lugar de nacimiento; una cosa es que condicione lo que tienes, y otra lo que eres. Y me gustaría retomar en este punto la respuesta a algunos comentarios que he recibido al post sobre el estatut, que, aunque no comparto, reconozco que responden al sentir de un cierto número de personas de este país (espero y creo que minoritario), no sólo catalanes, sino de cualquier autonomía.

Algunas de estas personas parecen considerar que es mejor lo próximo, aunque malo, que lo lejano (¿malo conocido frente a bueno por conocer?), y prefieren que, por ejemplo, un juez o un maestro hayan nacido en un determinado ámbito geográfico, a que sean buenos profesionales, lo que, en mi opinión debería ser prioritario. Si yo estuviera enfermo y fuera a un hospital, esperaría que me atendiera el mejor médico del mundo, independientemente de dónde se halle el hospital y dónde haya nacido el médico; lo mismo aplica al juez que tuviera que resolverme algún problema, a los maestros de mis hijos, a mi jefe o al piloto de un avión… Y también aplica a los políticos: me gustaría que fueran los mejores administradores del mundo (en mi opinión un político no debería ser más que un mero administrador de los bienes públicos).

Hay una frase en uno de esos comentarios que dice algo como esto:

“… unos políticos mediocres a quienes los catalanes tenemos el derecho y el deber de vituperar y vilipendiar lo que nos plazca, pero son nuestros cabrones mediocres y los de nadie más, no creo que eso le de pie a nadie de fuera para atacarles…”

No sé qué opinaréis al respecto, pero a mi me parece que esa frase denota una ignorancia y radicalidad supinas (es curioso cómo ambos conceptos suelen ir unidos). ¿Por qué conformarse con la mediocridad? ¿Sólo porque han nacido cerca de casa ya deben ser la mejor opción? ¿Pensamos que así defenderán mejor nuestros intereses? ¿Acaso su lugar de nacimiento debe protegerles aunque sean incompetentes?

Sorprende también la contradicción latente muchas veces en personas que piensan así, digamos en “modo localista”, pero que luego se rasgan las vestiduras cuando aparecen brotes xenófobos o racistas. Ellos están favoreciendo estas situaciones al defender estas acciones proteccionistas con sus vecinos incompetentes, o al primar a sus vecinos en situaciones de competencia… se consideran muy “progresistas” y se les llena la boca llamando “fachillas” a los que pensamos que lo mejor no depende de dónde se haya nacido o del idioma que se hable. No; están equivocados; los progresistas somos los que defendemos la tolerancia y la flexibilidad… los fachillas son ellos.

Sinceramente creo que no hay mucha gente que opine así. No hay mucha gente que se considere a si mismos  mejor que el resto simplemente por haber nacido en un lugar determinado. No hay mucha gente que prefiera un mal médico sólo porque haya nacido en la calle de al lado. No hay mucha gente que vote a un político u otro por su lugar de procedencia. Y quien sí lo haga, debería reflexionar y pensar que estarán cada vez más solos… porque este mundo cada día está más y más globalizado, más interconectado y más mezclado; la justicia, la educación, las comunicaciones, son conceptos universales.

El respeto y el reconocimiento a los demás debería basarse en sus méritos, en sus capacidades y no en su lugar de nacimiento, su color de piel, su religión o su idioma. Ver lo que nos une debería ser más fácil que encontrar las diferencias. Entendernos debería ser prioritario.

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Harto de: Controladores sin control

22 julio, 2010 15 comentarios

Se veía venir… por la forma en la que se cerró el conflicto con los controladores aéreos hace unos meses, estaba claro que este verano íbamos a tener follón con ellos. Pues aquí está, ya están de “huelga de mentira”; para que luego digan que sólo los pobres están sintiendo los efectos de la crisis…

Estos señores (por llamarles algo digno de ser escrito en este blog) se han ido conformando como la élite de los trabajadores. Ganar sueldos de seis cifras (en euros, claro) no les impide formar sindicatos y realizar huelgas; pero, claro, como están suponiendo que la sociedad no les va a apoyar, no se han conformado con hacer una huelga normal, como la del Metro de Madrid, por ejemplo… no, los señoritos se ponen enfermos, así, de paso, cobran la baja, que hasta para eso son listos.

Esta gente tiene montado un pequeño clan mafioso donde sólo entra quienes ellos deciden que entre, y desde donde gobiernan todo su pequeño sector. Y como, desgraciadamente, el puesto es lo suficientemente crítico como para que no puedan ser totalmente sustituidos por sistemas automáticos, continúan chantajeándonos a todos los demás ciudadanos que pretendemos pasar nuestras vacaciones en paz y tranquilidad. Y se ríen de nosotros, de nuestras necesidades, de nuestros ridículos sueldecitos… ellos, que juegan con las bajas médicas para conseguir prestar más horas extraordinarias pagadas a precio de oro; y cuando algo no sale como esperan, no dudan en utilizarnos de rehenes para conseguir ganar aún más, porque en eso se parecen a los banqueros: son avariciosos.

Sólo espero que el gobierno actúe con la suficiente firmeza, dando pasos en la dirección de acabar con esta élite que no aporta nada positivo a la sociedad, y que constituye un mal ejemplo en los tiempos de crisis que nos ha tocado pasar. Parece que los pasos dados van en esa dirección, como el hecho de haber aprobado la sustitución de controladores civiles por otros militares en caso de necesidad, o de revisar si las bajas médicas de larga duración están o no realmente justificadas. Así, por lo menos, no tendremos que pagar las horas extra a precios exorbitados con las que nos chantajean. Invertir en sistemas automáticos fiables sería una muy buena opción también, para reducir nuestra dependencia a largo plazo; sinceramente, creo que el trabajo generado en el sector tecnológico para desarrollar estos sistemas sería mucho más beneficioso para la sociedad que continuar pagando estos sueldos durante más tiempo.

Es inaceptable la forma en la que podemos vernos afectados por esta panda de mafiosos, irresponsables y avariciosos. Es inaceptable el ejemplo de insolidaridad que están dando a toda la sociedad. Es inaceptable el cinismo con que los representantes sindicales justifican estas “epidemias” que de vez en cuando hacen que la mitad de los controladores de un aeropuerto enfermen a la vez. Hay que echarles a la calle… a ellos y a los médicos que les han facilitado las bajas. Esto tiene que terminar con despidos procedentes.

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¿Nucleares? Sí y no, gracias

5 julio, 2010 1 comentario

Parece que en los últimos tiempos (quizá los dos últimos años) se está reabriendo de manera extraoficial el debate sobre la conveniencia o necesidad de la energía nuclear. Un debate que estaba muerto y enterrado a raíz del accidente de Chernobyl, de un petróleo con los precios razonablemente estables y controlados y, por qué no, de unas energías renovables en expansión. Parecía, ciertamente, que ya no necesitábamos a las viejas centrales nucleares que tan buen servicio nos habían prestado en los últimos 30 ó 40 años.

Lo cierto es que, como casi todo en esta vida, la situación no era tan negra como la pintábamos… parece que comienzan a aparecer grises. Y es que, en el fondo, resulta que el precio del petróleo tampoco estaba tan controlado… ni las energías renovables están avanzando al paso que a todos nos gustaría. Y eso por no hablar de que la energía nuclear es razonablemente limpia en cuanto a su producción, generando unos resíduos muy peligrosos, es cierto, pero también controlados y manejables.

Y está claro que sus tres principales riesgos o problemas siguen estando presentes, igual que lo han estado siempre. El riesgo de accidente (fortuito o provocado) nos aterroriza a todos, pero no deja de ser un riesgo que puede gestionarse y mitigarse en gran medida (con los avances tecnológicos que se han ido aplicando a las centrales nucleares, ya es mucho menor que hace 30 años, por supuesto); alternativamente, los problemas generados en el medio ambiente por la contaminación derivada de los combustibles fósiles no es un riesgo sino una certeza.

El segundo gran problema es, creo yo, el más grave… ¿qué demonios podemos hacer con los resíduos altamente radiactivos que produce? Por ahora, hasta donde sé, sólo podemos almacenarlos, con el mayor cuidado posible… pero no parece una solución aceptable si estamos pensando en retomar la energía nuclear de manera masiva. Tenemos que encontrar una forma de destruirlos o deshacernos de ellos de manera definitiva (¿quién no ha pensado nunca en que por qué no los lanzamos al Sol?).

Y la tercera “pega” que podemos ponerle es que, al igual que ocurre con el petróleo, el carbón o el gas, depende del uso de un material, si no escaso, sí limitado (uranio, plutonio…). Y terminará por crear escasez, especulación, dependencias entre estados… y al final, agotándose. La energía nuclear es, desde este punto de vista, un parche al problema de la generación de energía aprovechable… nada que podamos considerar más o menos definitivo.

En mi modesta opinión creo que debemos reabrir este debate con seriedad y con planteamientos a largo plazo. Debemos decidir si somos capaces de resolver o, al menos, reducir los problemas que nos plantea la energía nuclear hasta poder volver a considerarla aceptable… pero también debemos saber que, aún así, sólo se trata de una solución a medio plazo; no nos vale a corto (se tardan varios años en poner en funcionamiento una nueva central nuclear) ni a largo (el combustible terminará por agotarse), por lo que deberíamos seguir considerando muy seriamente, como fuentes principales de energía, las renovables (que sí son una solución a corto, medio y largo plazo).

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