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Google ya me debe un café

23 agosto, 2010 Deja un comentario

Hace unos tres meses que comencé a escribir en este blog, y, como habréis observado quienes os dejéis caer por aquí de vez en cuándo, acabo de poner publicidad (bueno, más bien diría que he dejado que Google ponga publicidad).

He de reconocer que me lo pensé bastante antes de decidirme, y aún ahora no tengo claro que la vaya a mantener… Lo cierto es que no me apetecía (ni me apetece) nada “guarrear” la página con anuncios que no puedo controlar; no me parece coherente que si escribo un artículo criticando, por ejemplo, a la banca, vaya Google y me calce un anuncio de un banco o de un prestamista, por más adecuado al contenido que les pueda parecer… pero, claro, la simplicidad de gestión que ofrece Google tiene estos inconvenientes que debes aceptar si decides entrar a su modelo; la alternativa es buscarte tus propios anunciantes, con el esfuerzo que eso requiere.

Por otro lado, tampoco creo que, con el volumen de visitas que tiene el blog (y subiendo), el tema me dé como para que me merezca la pena, económicamente hablando. Al ser Google quien decide cuánto me paga por click, tampoco tengo capacidad de decidir si un anuncio me resulta rentable o no…

Pero, después de leerme algún que otro tutorial de AdSense que os recomiendo, con indicaciones claras de cómo manejarlo, qué hacer y, sobre todo, qué no hacer, me he decidido a probar. No me ha supuesto prácticamente ningún esfuerzo, no me ha impactado apenas en la estructura o la imagen del blog (no he habilitado la publicidad con imágenes) y hasta ahora (algunas semanas después) me ha generado ingresos como para pagar uno de los múltiples cafés sobre los que he ido construyendo este blog.

No sé si dentro de unos meses mantendré la publicidad o no. Obviamente, éste sigue siendo un blog “sin ánimo de lucro”. Ni vivo, ni creo que viviré nunca de los ingresos que me genera; su objetivo es más bien servir de válvula de escape a cierto “gusanillo” inquieto que se mueve por mi cabeza y que de vez en cuando me hace ponerme mínimamente creativo.

Pero si, de tanto en tanto, me paga un café, me lo tomaré a la salud de todos aquellos que habéis visitado mi blog, hayáis clicado en la “publi” o no…

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¿Por qué penaliza Apple a los early adopters?

13 julio, 2010 Deja un comentario

Parece claro que en la estrategia de Apple los easy adopters (personas que adoptan rápidamente tecnologías emergentes) deben de ser consierados algo así como “daños colaterales”.

Ocurre prácticamente con todos los últimos lanzamientos de Apple desde hace unos años, que las primeras generaciones de productos cuentan con una relación calidad – precio muy inferior a las siguientes. Esta situación se dió ya con los primeros ipods, cuya batería duraba muy poco, eran más pesados, no eran compatibles con formatos de audio ya extendidos como el mp3… volvió a pasar con el iphone, cuya primera (y casi también segunda) generación tenía unas capacidades muy limitadas: no tenía SIM, la batería era testimonial, no tenía 3G… yo diría incluso que tenía unas capacidades muy por debajo de otros terminales que se podían encontrar en ese momento en el mercado, y que su éxito se debió casi exclusivamente al marketing, al sw y a la App Store.

Y ha vuelto a ocurrir con el ipad. Es cierto que como producto parece bastante más acabado que cualquiera de los otros dos ejemplos, pero también parece evidente que Apple se ha guardado capacidades hw para ir sacándolas poco a poco y mantener así la atención sobre el chisme. Cámara frontal, más almacenamiento, pantalla retina, usb… Está claro que tenemos campo de mejora sin recurrir a grandes alardes de imaginación ni inventar nada nuevo.

No sé si en los productos anteriores simplemente se trató de lanzamientos de productos inmaduros, para aprovechar un cierto momento del mercado, pero creo que en este caso se trata simplemente de una estrategia… sacamos un producto limitado, con el que aún así estamos años-luz por delante de la competencia y, cuando la distancia se estreche, vamos añadiendo capacidades sin subir el precio (encima todavía nos convencerán de que es una ganga… más por lo mismo). Quien aún no haya comprado el producto, encontrará el momento de hacerlo al ir introduciendo estas mejoras pero, por contra, quien ya lo tenga (especialmente si lo tiene desde hace poco) se sentirá frustrado al ver que ha realizado una inversión que pocos meses después está desactualizada…

Entendemos el argumento de que los early adopters comprarán pronto sea como sea el gadget; les da igual que tenga cámara frontal o no, por ejemplo (bueno, preferirían que la tuviera, pero asumen la carencia). También entendemos que una parte de ellos volverán a comprar el nuevo producto, simplemente por el placer de tener lo último (otros, no). Pero puede ocurrir también que poco a poco la gente vaya descubriendo que no les conviene comprar las primeras generaciones de productos Apple y decidan esperar un poco, por más que les apetezca o les venga bien el cacharro de turno.

Yo ahora estoy en esa situación. Me encantaba el ipod touch, pero no me lo compré hasta hace unos meses, lo que me ha permitido tener el iphone os4 a pleno rendimiento… me encanta el ipad, pero no me lo compraré hasta que vea que se trata de un producto maduro y estable (desde el punto de vista de su evolución), o encuentre una ganga, que los milagros ocurren a veces. Está bien tener lo último pero, al precio que Apple pone sus productos, creo que debemos pensarnos muy bien el momento de adquirirlos.

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iPod, iPad y otras hierbas

¿Qué debe tener mi tele nueva?

14 junio, 2010 2 comentarios

Si ya hemos decidido renovar nuestra vieja tele (continuando con el tema que ya inicié en este otro post), me gustaría compartir mi opinión sobre las características que debería tener cualquier tele que estemos pensando en comprarnos en lo que queda de año; la idea es evitar que se nos quede obsoleta, al menos, en los tres siguientes meses.

Hay tres características que, a pesar de lo que pueda parecer, influirán muy poco en nuestra decisión: el sonido y el tamaño y resolución de pantalla. Todas las marcas ofrecen ya un sonido más que aceptable (que podemos fácilmente mejorar poniendo un equipo auxiliar si lo necesitamos) y tamaños de pantalla adecuados al sitio donde vayamos a verla. Sobre la resolución hay muy poco que decir: sólo podemos buscar equipos 1080p que soporten frecuencias de cuadro de 24p (24 imágenes por segundo, imprescindible para poder ver cine sin comprimir).

Otro tema poco importante desde mi punto de vista son los posibles pos-procesados de imagen propios de cada marca (reducciones de ruido, mejoras en el movimiento, etc.). A pesar de que casi todas las marcas los incluyen y los publicitan como elementos diferenciadores frente a la competencia, casi todos los expertos coinciden en que, salvo en determinados casos (ciertos contenidos muy concretos), lo mejor que podemos hacer es desconectarlos todos.

Un punto que considero bastante más importante es la tecnología de pantalla; creo que hoy en día hay pocas dudas: ni LCD ni plasma… sin duda, LED. Y aquí tenemos varias ofertas de diferentes fabricantes… ya será una cuestión de gustos de cada uno. Lo mejor es intentar ver funcionando todas las opciones que consideremos… pero cuando hagamos esto, ojo con dos cosas: los contenidos que estemos viendo deben ser de calidad similar en todos los casos (no veamos en un aparato TDT y en otro un bluray), y la ecualización de color que esté configurada (mejor si es la que viene por defecto). Ojo con las medidas supuestamente objetivas que nos facilitan los fabricantes (ej: contraste, luminosidad); aunque pretendan que parezca lo contrario, no se trata de algo estandarizado por lo que no en todos los casos se toman de la misma manera. La mejor forma de decidirnos es viendo la tele encendida (aconsejo que nos fijemos especialmente en la calidad del color negro)…

Otro tema a considerar es la frecuencia de refresco de la pantalla (los famosos 200Hz, 400Hz, 600Hz). En general, cuanto más, mejor… pero a veces es complicado identificar si una velocidad de refresco muy alta llega a aportar algo realmente y merece, por tanto, que paguemos un precio más alto. Una variante quizás más interesante que incluyen algunos fabricantes es entrelazar “pantallas negras” entre cada cuadro mostrado, con el fin de reducir los efectos de estela. Ésto era muy útil en el plasma, por su tiempo de respuesta más alto, pero no sé si es realmente útil en los LED…

A partir de aquí entramos ya en lo que podríamos llamar “refinamientos”. Uno de estos añadidos que se está haciendo cada vez más imprescindible es la conectividad en red. Cualquier tele de más de 37″ que nos compremos hoy en día debe contar, necesariamente, con conectividad Ethernet y certificación en el protocolo DLNA para permitirnos compartir contenidos dentro del hogar. Puede ser por WIFI (imprescindible clase n) o por cable (que podemos complementar con un par de PLCs), pero debemos contar con esta funcionalidad para, por ejemplo, acceder a contenidos almacenados en nuestra red doméstica (en nuestro PC o en un disco duro conectado directamente a red). Desde mi punto de vista, y con los contenidos actuales, la conectividad de los televisores a Internet está bastante poco explotada, con escasos contenidos, y de escasa calidad (poca resolución y mucha compresión, más adecuados para terminales pequeños tipo PDAs que para la tele del salón), aunque esta situación sin duda comenzará a cambiar en breve (ahí viene el tío Google con su propuesta).

Una derivada inmediata del punto anterior es la capacidad de la tele para reproducir archivos audiovisuales de cualquier tipo (tanto fotos como videos en distintos formatos: mp4, avi, mkv…). También debe poder decodificar diferentes tipos de audio, fundamentalmente AC3 y DTS tanto en su versión “estándar” como la versión para altar resolución.

La conectividad de la tele debe complementarse con tantos puertos HDMI como sea posible (4 mínimo), soportando una versión lo más alta posible (1.4 mejor que 1.3). Adicionalmente, sería importante disponer de al menos una entrada y una salida de audio digital (preferiblemente óptica, aunque coaxial también serviría). Las conexiones analógicas son cada vez menos importantes, aunque pueden facilitarnos la vida con algún cacharro antiguo que tengamos (un DVD, una cámara de video, etc); raramente encontraremos teles de este nivel con más de un conector SCART (también llamado “euroconector” o “el peor conector jamás inventado”) y un conjunto de conectores coaxiales para entrada de video y audio analógicos. Un punto importante es la compatibilidad con el protocolo HDCP asociado a la conectividad HDMI: si vais a utilizar la tele con Digital+, es muy recomendable que primero les llámeis y les preguntéis si han probado vuestra tele con su descodificador de alta definición (el estándar HDCP deja algunos puntos abiertos a la implementación, y puede dar problemas; una de sus pocas utilidades hoy en día es, precisamente, con Digital+).

Por terminar con el tema de la conectividad, deríamos contar también necesariamente con al menos un puerto USB para poder conectar un disco duro externo con contenidos. Hay que tener en cuenta que los contenidos en HD suelen requerir archivos grandes, por lo que el disco debe poder estar formateado en NTFS ó HFS+ (para Mac).

Por lo que respecta a los sintonizadores, deberíamos incluir, necesariamente, compatibilidad con TDT de alta definición (HDTV) y, si fuera posible, también un sintonizador de TV digital por satélite que permita disponer de estos contenidos simplemente añadiendo una tarjeta PCMCIA (doy por descontado que la tele tendrá lector PCMCIA porque, desde la aparición de GolTV, casi todas la tienen ya) y la tarjeta de abonado de la plataforma de turno (en España, sólo Digital+). Si no disponemos de cualquiera de estas capacidades, posiblemente acabaremos teniendo que utilizar una de nuestras valiosas entradas HDMI para conectar un descodificador…

Un añadido desde mi punto de vista quizá algo menos interesante es la capacidad de grabación incluida en la televisión. Si os decidís por incluirla, debéis tener en cuenta dos cosas: el tamaño del disco duro (o si permite conectar discos externos para grabación, a través de un puerto USB) y la existencia de al menos dos sintonizadores para permitiros grabar un programa mientras veis otro.

Dejo para el final el tema estrella: ¿con o sin 3D? Sobre este punto, por ahora, no puedo pronunciarme… el coste del 3D suele estar en torno a un 10% del precio de la tele, a lo que habría que añadir el coste de las gafas y de un bluray 3D… es una cantidad importante para justificar un volumen de contenidos muy bajo hoy en día y no siempre bien producidos o adaptados para ser vistos en 3D. La tecnología, además, se está desarrollando con un nivel de estandarización muy bajo, lo que hace prever cambios significativos a medida que vaya madurando. Parece, sin embargo, que es la gran apuesta de futuro de los fabricantes para desarrollar el negocio audiovisual doméstico…

Como véis, hay un montón de detalles a tener en cuenta aparte de “las pulgadas” de la pantalla. Si consideramos todas, podemos irnos a unos precios en muchos casos prohibitivos, pero si nos dejamos fuera algo importante, podemos encontrarnos con una inversión que se ha quedado obsoleta en apenas un par de años… Creo que un momento bueno para comprar una tele nueva, si no tenemos grandes novedades entre medias, puede ser finales de este año, cuando la oferta de 3D haya madurado un poco más y se haya clarificado su evolución.

Buena suerte y buena caza !!

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5 diferencias entre Apple y Google

11 junio, 2010 Deja un comentario

Acabo de ver en una revista pseudo-tecnológica (de esas que combinan hábilmente en su portada algunos gadgets más o menos de moda con una sugerente señorita ligera de ropa) un titular que ponía algo así como “guerra entre Apple y Google“… Bueno, no creo que sea ningún secreto que ambas compañías han pasado de compartir consejeros (Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google era hasta hace bien poco miembro del consejo de Apple) a tirarse los trastos a la cabeza, al menos públicamente.

El titular continuaba diciendo algo como que “ambas compañías pujan por definir el futuro tecnológico”… la cita no es muy literal que digamos, pero el espíritu era ese. Puede dar la impresión de que se trata de dos compañías sumamente parecidas, buscando quedarse con el mismo mercado (Audi y BMW)… pero no creo que sea exactamente así.

La primera impresión respecto a ambas compañías es que se trata de empresas muy centradas en la tecnología, o más bien en el futuro de la tecnología, americanas (del norte), con cierto origen en los ya típicos garajes de los USA… pero creo que ahí terminan las semejanzas. Y por hacer honor al título de este post, me gustaría repasar cinco diferencias (creo que elementales) entre ellas:

  1. Orígen: vale, ambas nacieron más o menos de la nada (garaje vs. laboratorio universitario), pero su punto de partida es totalmente diferente: hw y sw base en el caso de Apple, y sw de alto nivel en el caso de Google… aunque posteriormente, claro, se “des-especializaron” (Apple lanzó sw de aplicación y Google montó hw específico para soportar su buscador). Desde mi punto de vista, esta diferencia en el inicio ha marcado sustancialmente la evolución de ambas compañías hasta el día de hoy (iPad o iPhone vs. Gmail o Google Earth).
  2. Importancia del concepto “red” o “nube”: para Google, la red, la “nube”, lo es todo (o lo fue en sus inicios); es ahí donde basa sus principales estrategias de desarrollo. Para Apple, por contra, la red es algo más parecido a una “commodity”, es decir, algo que alguien provee para que sus gadgets luzcan más y tengan mayores prestaciones. De hecho, los grandes éxitos de Google son aquellos que más se basan en la red (múltiples buscadores, mapas, mail, office en red), mientras que la experiencia de Apple aquí es muy poco exitosa (¿alguien conoce a alguien que utilice MobileMe?).
  3. “Socialización” dentro de la empresa: mientras que Google crece sobre un concepto muy plural de empresa (los empleados generan ideas, trabajan en sus propios proyectos, comparten acciones y beneficios), Apple basa todos sus éxitos (o fracasos) en la visión de un único gurú: el tío Steve; de hecho, los peores años de Apple tuvieron lugar cuando Steve Jobs dejó la compañía (bueno, yo diría que fueron los peores años tanto para Apple como para Jobs).
  4. Capacidad de comercialización (¿marketing?): aquí no existe comparación posible. He leído en alguna parte que “Google genera y construye excelentes ideas, que luego son incapaces de comercializar”. ¿Qué podemos decir de Apple en este sentido? Yo no veo hoy en día muchas empresas que consigan ahorrarse la publicidad en televisión porque todos sus lanzamientos salen gratis en las noticias de todas las cadenas. Eso por no hablar de historias truculentas como el famoso iPhone 4G perdido / robado / comprado… insuperable.
  5. Un ejemplo: iPhone vs. Nexus One. ¿Por qué el primero fue un gran éxito que revolucionó la por aquel entonces aburrida industria de las comunicaciones móviles, mientras que el segundo, contando con un hw superior y un sw comparable, está siendo un fracaso? Supongo que esto daría para un análisis más profundo, pero dejaré algunas ideas: iPhone revolucionó, Nexus One continuó; Apple comercializó bien, aprovechando su red de tiendas físicas y a través de operadoras, Google vendía sólo en su tienda on line; iPhone estaba subvencionado, Nexus One, no; Apple complementó el iPhone con la AppStore y Google no; Apple sólo proporciona su iPhone OS con el cacharro físico, mientras que Google licenció su Android a todo quien quisiera implementarlo, con lo que el teléfono físico no constituyó ninguna novedad realmente. Conste que sólo estoy comparando los dispositivos completos (hw + sw); creo que Android sí ha sido un éxito para Google, precisamente por proveer a fabricantes de dispositivos un sw competidor contra el iPhone OS.

Se trata sólo de algunas ideas. Seguro que un análisis más profundo realizado por alguien que realmente sepa de lo que habla (!) daría como resultado muchas más diferencias que éstas cinco apreciables a simple vista. Y también hay cada vez más puntos comunes, sobre todo en lo que respecta a productos lanzados por Google (Android, Chrome, Chrome OS, Nexus One) que da la impresión de ser, de las dos, la que más ha cambiado su estrategia inicial para incluir nuevos focos de atención.

Me gustaría finalizar diciendo que, aunque en alguna ocasión me he declarado en este blog fan de Apple, en realidad soy fan de ambas “ideas”. Creo que ambas compañías están favoreciendo el desarrollo tecnológico de la sociedad en que vivimos; están invirtiendo en ideas nuevas, las están llevando a cabo con notable éxito y están consiguiendo que nuestra vida sea un poco más divertida (a la vez que están haciendo inmensamente ricos a sus propietarios, que todo hay que decirlo). Supongo que es inevitable que, ante el crecimiento de ambas compañías en los últimos años, acabaran chocando… y también creo que es bueno que estos choques se conviertan en competencia que, sin duda, redundará en beneficio de nosotros, sus fieles consumidores…

PD: ¿alguien ha oído hablar de otra empresa que solía estar en estas disputas, llamada Microsoft?

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Categorías:apple, empresa, google, tecnología

¿Por qué no soy capaz de renovar mi tele?

1 junio, 2010 1 comentario

Confieso que tengo una tele de tubo… no me siento especialmente orgulloso, pero es lo que hay… pantalla plana, 16:9, 32″, unos 70kg y con más fondo que ancho… Thomson, para más señas (no exactamente igual que la de la foto, pero casi). La tengo desde hace ya más de diez años, y creo que hace dos o tres que la podría haber cambiado, pero lo cierto es que no he encontrado el momento…

Estaba yo tan contento con mi tele “semi-nueva”, cuando hace cuatro o cinco años asistimos atónitos a la aparición de… ¡¡teles planas!! Bueno, parece que ya teníamos aquí el gran salto tecnológico que nos motivara a cambiar nuestros viejos cacharros. Pero, vaya, comenzó la guerra LCD – plasma… por otro lado, era difícil justificar la compra de una tele, con una resolución igual o peor que la que teníamos, colores artificiales, vida corta, alto consumo y precios desmesurados; y es que, reconozcámoslo, se veían peor que las de tubo.

Pero hete aquí que poco a poco los precios fueron bajando, la calidad subiendo, el plasma casi desapareció (otra vez la gente tenía que encencer la calefacción en el salón), e incluso la resolución alcanzó un máximo (el tan traído y llevado 1080p) que hacía prever una estabilización en la oferta… pero resulta que aún no había contenidos que aprovecharan esas capacidades; y para ver un DVD, en mi tele de tubo se veía igual de bien que en una de las nuevas. Por una vez, la demanda iba por delante de la oferta…

De nuevo otra guerra, ganada por el bluray en detrimento del HD-DVD (que, prácticamente murió al nacer), parecía asegurar cierta oferta de contenidos, complementado con las primeras emisiones de HD digital por satélite. Y ahí teníamos esa gran promesa que iba a revolucionar el mercado audiovisual: la TDT.

La TDT… ¡¡pero si se ve peor que la TV analógica!! Es lo que pasa cuando la normalización va por detrás de la tecnología. Tanto han tardado en implantar la TDT, que se ha quedado desfasada antes de implantarse. ¿A nadie más le viene a la cabeza el Spectrum al ver un partido de fútbol en TDT? Peor imposible

Y ahora parece que tenemos a las puertas la TDT-HD (ó HDTV) para tratar de arreglar esto, pero, para mal de todos, la mayoría del parque de teles actuales no será compatible con ella, por lo que quienes tengan una tele de hace un par de años, tendrán que cambiarla o poner un descodificador (y otro mando). Y, aún así, no creo que su resolución llegue a aprovechar la de los televisores (dependerá de cada compañía adjudicataria, decidir cuántos canales emite en el espectro asignado)… ¿No sería bueno que eliminaran la mitad de los canales de TDT, que nadie ve, y emitieran con más calidad (léase, menos compresión, más resolución)? Simplemente con eso, ya mejoraríamos el resultado enormemente…

Pero, bueno, con la oferta de contenidos creciendo (por bluray, TV digital por satélite o, directamente, MKVs), y la tecnología más o menos estabilizada (al final, ni plasma, ni LCD… LED), parecía el momento, ahora sí, de renovar mi tele… y va James Cameron con su “maldito” Avatar, y pone de moda (más bien rescata) las 3D!!!!! Y, hala, teles con 3D… de nuevo lo mismo… que si nueva tecnología (inmadura), que si las dichosas gafitas que dan dolor de cabeza, que si no hay contenidos 3D (ojo con los “gatos por liebres”)… y otra vez las dudas, otra vez a esperar…

Señores de las fábricas de las teles, por favor, dennos aire… dejen de evolucionar tan rápido, o nunca cambiaré mi vieja Thomson de tubo…

(como este tema de la tele me interesa bastante y da para mucho, tengo intención de continuar con algunos post más sobre el asunto… to be continued)

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El negocio de libros electrónicos se mueve…

25 mayo, 2010 3 comentarios

Un breve post para comentar la noticia que acabo de leer, anunciando la creación de una plataforma de editoriales con el fin de facilitar libros en formato electrónico. Aunque era algo en lo que sabíamo que ya se estaba trabajando, parece que la idea va por el camino adecuado:

  1. Acuerdo más o menos mayoritario en el sector editorial para evitar incompatibilidades.
  2. Mantenimiento del concepto “librería”, que será quien entregue los contenidos al cliente final.
  3. Reducción sustancial de precios para el consumidor.

Parece que esta plataforma, Libranda, será presentada en breve, y que focaliza sus esfuerzos en surtir la demanda de Navidades.

Esperemos que todo evolucione tal y como parece que lo está haciendo y que la iniciativa salga adelante. Será bueno para todos que no ocurra lo mismo que con la música

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¿Siguen los libros el camino de la música?

30 abril, 2010 Deja un comentario

Supongo que somos muchos los tecnófilos que nos estamos haciendo esta pregunta, aunque la respuesta, a falta de una reacción clara por los gremios de editores, escritores, libreros, impresores, etc. parece clara: sí.

Sí, porque, de nuevo, la tecnología va por delante del negocio; y cuando esto ocurre suelen aparecer nuevos mercados, en general, de manera descontrolada, alrededor de esa tecnología. Y no podemos argumentar que la situación de los libros electrónicos es demasiado inmadura, porque los buenos negocios se hacen siempre en mercados inmaduros. Pero resulta que, además, éste ya no lo es tanto:

  • Sólo en el mercado español existen ya más de diez modelos diferentes de ebooks, disponibles en cualquier tienda de electrónica (sí, incluso en El Corte Inglés).
  • Es relativamente fácil hacerse con modelos del mercado americano (yo mismo tengo un Sony PRS300 que no se comercializa aquí).
  • Los equipos son sencillos pero funcionan correctamente y la experiencia de usuario (del usuario que los utiliza para leer, no del que los utiliza para navegar, claro) es muy buena. Las pantallas de “tinta electrónica” permiten la lectura durante horas de manera continuada sin cansar la vista.
  • Comienza a aparecer software relativamente estable para la gestión de bibliotecas digitales (Calibre).
  • El lío de formatos cada vez lo es menos. Sobre todo desde el posicionamiento de Apple con su iPad a favor el formato abierto epub. Amazon y su formato propietario han perdido. Por otro lado, la mayoría de los lectores pueden trabajar con varios formatos sin ningún problema (epub, rtf…), y hay software para convertir formatos entre si (con mayor o menor fortuna).
  • Son, ergonómicamente, más cómodos que un libro: son más finos, pesan poco, se sostienen bien, la batería dura mucho (varios cientos de páginas). Desde luego, son ideales para llevar de viaje ya que en el más sencillo de ellos puedes guardar decenas de libros.

Creo que la situación es aún mejor que cuando comenzaron a aparecer los primeros reproductores mp3, por lo que no es de extrañar cómo están floreciendo las webs con enlaces para la descarga pirata de libros. Y eso que el pirateo de libros es mucho más engorroso que el de música o el de películas: alguien tiene que desmontar el libro, escanearlo, pasarlo por un OCR, revisarlo para corregir errores y ajustar las líneas, y subirlo a internet. Pues aún así, la oferta ahora mismo comienza a ser más que significativa… aún no tenemos disponible el último best seller al día siguiente de su aparición, pero sí un par de semanas después.

En lo que respecta al desarrollo, digamos, “legal”, del negocio, la oferta de venta de libros en castellano aún es muy limitada, y nula en lo tocante al alquiler. Y todo con su DRM… ¿a alguien le suena esta situación? Todo parece indicar que en lo que queda de año aparecerá algún tipo de iniciativa más o menos ambiciosa por parte de las grandes editoriales, para comenzar a vender contenidos legales. Parece ser que los precios de referencia vendrán con un descuento respecto al soporte físico de entorno al 20%. Pero con un IVA del 16%, que es el que aplica al comercio electrónico, por lo que el precio neto final será prácticamente el mismo que el del libro en papel.

Tengo la impresión de que me estoy perdiendo algo: ¿los consumidores ponemos el soporte físico y el precio es el mismo? ¿y los costes de impresión? ¿y los costes logísticos de almacenaje y distribución? ¿y el margen de las librerías? Ahora va a resultar que estos costes son despreciables (los costes despreciables suelen ser casi siempre los que se eliminan…). A mi me parece la misma situación que ocurrió (y sigue ocurriendo) con la música y los DVDs.

En mi opinión, la solución pasaría por los siguientes puntos:

  1. Precios justos y asequibles a los libros electrónicos. Parece razonable continuar pagando el trabajo del escritor y la edición, pero con los mismos márgenes actuales, no más.
  2. Venta en base a tarifas planas. Al contrario que con la música, el volumen de libros que una persona puede consumir es muy limitado, por lo que no debería haber mayor problema en poner a su alcance un gran catálogo de libros en modo “barra libre”.
  3. Contenidos de calidad; es decir, correctamente formateados, en diferentes formatos, probados en los distintos dispositivos, disponibles para diferentes tamaños de pantalla, con metadatos, etc.
  4. Disponibilidad de los contenidos en sitios seguros, que garanticen su integridad; a todos nos gustaría estar seguros de que lo que estamos leyendo no ha sido modificado por terceros sin autorización del autor.
  5. Sistemas de alquiler operativos desde el principio. El modelo biblioteca debe replicarse sin duda, ya que ésta es una fórmula sobradamente probada y exitosa.
  6. Nada de inversiones en DRM que incrementan los costes (y por tanto los precios) y son crackeadas en cuestión de horas (de nuevo, véase el ejemplo de la música, donde la mayor tienda del mundo, iTunes, decidió vender sin DRM precisamente por su inutilidad).

Y sólo nos estamos centrando en la utilidad principal de estos dispositivos que es la lectura de libros. Pero hay otra funcionalidad inmediata: la descarga diaria de periódicos y revistas a través de las capacidades wireless que incorporan los modelos de más alta gama (también con pantallas algo más grandes). Esta funcionalidad facilitaría, a través de la suscripción correspondiente, tener cargado en el ereader, a primera hora de la mañana, nuestro periódico favorito para poder ir leyéndolo camino al trabajo.

En definitiva, quienes tienen la oportunidad de gestionar este negocio deben aprovechar esta excelente oportunidad y comenzar a considerar que la competencia de los libros electrónicos legales ya no son los libros en formato físico; al igual que ocurrió con la música o el cine, la competencia ya es el intercambio gratuito de libros… y si no consiguen articular un negocio viable alrededor de los libros electrónicos, dentro de algunos meses tendremos en activo a una segunda SGAE (CEDRO creo que se llama la sociedad de gestión que aplicaría aquí) queriendo cobrar por los libros de dibujos de las guarderías o las revistas en las peluquerías…

Señores sesudos, por favor, háganlo bien… facilítennos la vida un poco, y ahórrennos hablar de CEDRO…